Por Yensuni López Aldape
Productores de plátano de Cerro de Ortega acordaron establecer precios mínimos de venta de cuatro pesos por kilo para la fruta empacada en caja de madera y seis pesos por kilo para la presentada en caja de cartón, ante las afectaciones que enfrenta el cultivo y las expectativas de una menor oferta en el mercado nacional.
Jorge González, productor de plátano, informó que el acuerdo se tomó durante una reunión celebrada el viernes 23 de octubre, en la que analizaron el comportamiento de las centrales de abasto del país y los censos de daños en las parcelas de la región.
Explicó que las plantaciones resintieron el estrés hídrico, una condición que, advirtió, podría repercutir tanto en la cantidad de fruta cosechada por hectárea como en su calidad, en el corto y largo plazo.
A este panorama se suman las afectaciones por inundaciones en parcelas de Chiapas, Tabasco y Veracruz, otros estados importantes en la producción de plátano. De acuerdo con González, estos factores podrían reducir progresivamente la cantidad de fruta disponible para abastecer las centrales de abasto del país.
El productor también señaló que los periodos prolongados de precios bajos y la falta de inversión en el campo han complicado la situación económica de los agricultores, quienes arrastran deudas que necesitan cubrir con los ingresos de sus cosechas.
Ante este escenario, los plataneros acordaron no vender por debajo de los precios establecidos y mantener una tendencia al alza conforme disminuya la disponibilidad de fruta.
“Nos da la pauta para que los productores podamos defender un precio justo y muy necesario en este momento para poder pagar deuda que se trae del pasado”, expresó.
González llamó a los productores de plátano de otras zonas a sumarse a la defensa de los precios, al considerar que las condiciones actuales de producción y oferta nacional hacen necesario buscar una remuneración que corresponda al trabajo y los costos que implica cultivar la fruta.
El acuerdo busca evitar que los agricultores continúen vendiendo por debajo de los precios que consideran necesarios para sostener la actividad. Sin embargo, su efecto dependerá de la capacidad de los productores para mantener esta postura comercial y de la respuesta de compradores e intermediarios en las centrales de abasto.
