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Desde Armería… ¡Qué ganas de ser alcalde… y qué miedo quedarse sin partido!

Por Yensuni López Aldape

“No pertenezco a ningún partido, pero soy 100 % armeritense”, dijo el doctor José Guadalupe Vizcarra de la Rosa al reconocer que quiere ser presidente municipal de Armería.

Y miren que la frase viene a cuento ahora que las aspiraciones rumbo al 2027 ya comenzaron a desfilar, aunque todavía les pongan nombres más elegantes para no decirles campañas anticipadas.

En Tecomán y Armería se mueven las piezas, se multiplican los registros y Morena concentra buena parte de las miradas. A ver, cuando una marca tiene fuerza electoral, más de uno quiere aparecer en la foto, pero una cosa es tener ganas de gobernar y otra averiguar cuánto pesa el propio nombre sin las siglas que lo acompañan.

Ahí es donde los ciudadanos deberíamos siempre hacer el ejercicio, porque ahí está lo interesante: ¿cuántos de quienes hoy levantan la mano se animarían a buscar el voto sin el cobijo de un partido?

Las siglas dan estructura, presencia y una plataforma para competir. El problema es cuando terminan teniendo mucho más peso que el aspirante, como si el logotipo fuera el candidato y la persona apenas el accesorio.

Los partidos presumen unidad, principios y convicciones, pero cuando llega la hora de repartir candidaturas, aquello parece más una fila para conseguir boleto que una competencia de proyectos.

Por eso es tan interesante la declaración de Vizcarra en Armería, y aclaremos, ser independiente no convierte a nadie en santo, así como militar en un partido tampoco vuelve a nadie villano. Pero ser independiente sí te dice mucho de la confianza en una trayectoria y en un trabajo probado, aunque porque al final, las propuestas, el trabajo y los resultados son los que tendrían que hablar por cada aspirante y no si uno es o no beneficiario de algún programa federal.

Por todo ello, me parece curioso ver el desfile de fotos de tantos quieren gobernar y qué difícil parece averiguar cuánto valen políticamente sin el respaldo de la marca y sin sus famosos apoyos.

No tengo fobia a los partidos, pero sí creo que las candidaturas independientes podrían (espero los dejen) jugar un papel importante. Para la ciudadanía, representarían la posibilidad de valorar a una persona por su trayectoria, sus propuestas y el trabajo que ha realizado, sin que la decisión dependa necesariamente de los colores que vista.

También pueden abrir la puerta a perfiles que no encuentran espacio en los partidos o que simplemente no quieren entrar en la dinámica de cuotas, acuerdos y lealtades internas. Claro, ser independiente no garantiza que alguien sea mejor, pero sí amplía las opciones para elegir y pone sobre la mesa una pregunta necesaria: ¿votamos por quien nos convence o por quien nos dice el partido que debemos apoyar?

Apostar por una candidatura independiente también implicaría un reto para la ciudadanía: dejar de esperar que las soluciones lleguen siempre de las mismas estructuras y comenzar a evaluar a quienes aspiran a gobernar por lo que proponen y pueden demostrar.

Vizcarra tiene a favor algo que no todos pueden presumir, pone sobre la mesa una posibilidad distinta, no es sencillo competir sin las siglas de siempre y apostar a que su nombre, su trayectoria y sus propuestas sean suficientes para buscar la confianza de los armeritenses. Claro que eso no lo convierte automáticamente en la mejor opción, pero sí abre una conversación que vale la pena tener: Buscar la alcaldía sin el respaldo de un partido, ya dice mucho.

Ahora habrá que ver si sostiene esa apuesta y si los armeritenses están dispuestos a valorar a la persona antes que al color que la acompaña.

Porque, a estas alturas, ¿qué tanto podemos perder por probar algo diferente? Si ya tuvimos gobiernos de los partidos de siempre y hoy vivimos lo que vivimos, que, según parece, está mejor que antes… ¡imagínense la maravilla! (Nótese el sarcasmo).

Tal vez ya va siendo hora de dejar de votar por costumbre, por lealtad a unas siglas o porque así nos lo recomendaron. No se trata de cambiar por cambiar ni de creer que lo independiente resolverá todo por arte de magia, sino de atrevernos a comparar, exigir y elegir con criterio propio. Total, si nos ha ido tan bien con las fórmulas conocidas, ¿por qué no darnos la oportunidad de probar otras? ¿O de verdad creemos que peor no nos puede ir?

¿Es martes?.. hay tanto toro en el ruedo, que asumo que ya no importa el día, y vienen cosas peores.