En este momento estás viendo La foto, cuadra, pero el problema tiene otro enfoque…

La foto, cuadra, pero el problema tiene otro enfoque…

Por Yensuni López Aldape

Hay fotografías que parecen inocentes, otras no, como esta en la que aparecen cuatro nombres que ya están haciendo ruido rumbo a 2027: Mely Romero, Riult Rivera, Margarita Moreno y Virgilio Mendoza. Todos tienen trayectoria, experiencia, conocen el poder desde algún ángulo. Y, por supuesto, todos tienen razones —unas más evidentes que otras— para pensar que podrían ser una buena opción para gobernar Colima.

Me atrevería a decir que la fotografía, además, tiene algo de reunión familiar. Solo falta un pastel al frente para soplar la velita, quién lo reparte y, sobre todo, quién se va a quedar con la cereza.

Mientras ellos acomodan sus piezas, conviene poner sobre la mesa lo que los ciudadanos podamos analizar. Empezando por reconocer que Morena sí está desgastado en Colima.

Después de varios años en el gobierno, federal y estatal, las promesas comienzan a compararse con los resultados. La inseguridad sigue siendo una preocupación enorme, hay ciudadanos inconformes con servicios, decisiones y formas de gobernar, y aquella imagen de Morena como una fuerza prácticamente invencible ya no tiene el mismo brillo.

Desde las trancas se ve, pero ojo, que estar desgastado no significa estar derrotado. Y parece que algunos opositores ya están confundiendo ambas cosas.

Porque Morena puede tener problemas, puede acumular reclamos, puede enfrentar divisiones internas y puede haber perdido parte del entusiasmo con el que llegó al poder. Pero sigue teniendo algo que la oposición todavía no consigue construir: una estructura electoral, una marca nacional fuerte y un piso de votos que no desaparece solamente porque cuatro políticos se sienten juntos para una fotografía.

De la foto, un somero análisis. Mely Romero tiene una trayectoria que difícilmente puede cuestionarse por falta de experiencia. Desmenucemos, fue diputada local, senadora, funcionaria federal y en 2021 ya compitió por la gubernatura. Quedó en segundo lugar.

Es decir, Mely ya sabe lo que significa recorrer el estado pidiendo el voto, encabezar una campaña y lo que significa perder una elección. Por eso el ciudadano podría hacerle una pregunta bastante sencilla: ¿Qué ofrece hoy Mely que no ofrecía en 2021?

El paso del tiempo no convierte automáticamente una candidatura perdedora en una candidatura ganadora. El PRI también tendría que responder algunas preguntas, Mely puede tener experiencia, pero ¿cuánto pesa hoy la marca priista entre los ciudadanos?, en sus mentes hay políticos que creen que la gente extraña al partido que gobernó durante décadas. Ajá, tal vez deberían preguntarle a la gente y no solamente a la que todavía conserva credencial partidista.

Riult Rivera llega con otra carta. Hoy alcalde de Colima, fue diputado local y federal y consiguió algo que para el PAN no es menor: recuperar la capital. Eso indudablemente le da estructura, visibilidad y una plataforma que usa para hoy venderse como la mejor alternativa para gobernar todo Colima, pero pongamos un espejo para comparar si puede demostrar que puede hacer con el estado algo más. Porque los colimenses no lo van a evaluar por sus discursos y su sonrisa, sino por lo que ve cuando sale a la calle. Por las condiciones de las colonias. Por los servicios. Por la seguridad. Por la capacidad de resolver. Eso sin contar que también tendrá que demostrar que puede hablarle a ciudadanos que jamás votarían por el PAN.

Margarita Moreno tiene quizá la historia política más movida de los cuatro.

Llegó a la alcaldía de Colima con PAN, PRI y PRD. Después rompió con el PRI. Luego encontró acomodo en Movimiento Ciudadano. Volvió a buscar la alcaldía en 2024. Y perdió.

¿Cuál es el proyecto de Margarita y honestamente, qué lugar ocupa el partido en ese proyecto?

Cambiar de camiseta puede ser una muestra de independencia política o puede parecer, simplemente, que uno está buscando dónde jugar la siguiente temporada. Y en política, como en el futbol, cambiar de equipo no siempre significa que el problema era la camiseta.

Y finalmente está Virgilio Mendoza.

Dos veces alcalde de Manzanillo, diputado federal y senador. Además, lleva años construyendo al Verde en Colima. Tiene estructura, conocimiento político y una característica que puede resultar atractiva para un ciudadano cansado de los partidos tradicionales: no necesita que le expliquen cómo funciona el poder.

El problema es que precisamente por eso tampoco puede presentarse como alguien que acaba de descubrir la política. Virgilio ya intentó llegar a la gubernatura en 2021. Ahora quiere intentarlo nuevamente, pero con una diferencia importante: está dispuesto a llevar al Verde por una ruta propia y no necesariamente continuar la alianza con Morena, lo que puede ser una apuesta inteligente lo mismo que demasiado arriesgada. Eso dependerá de cuánto logre convencer a un electorado que quizá sí esté cansado de Morena, pero que no necesariamente está enamorado del Verde.

Mientras tanto, el ciudadano mira el espectáculo desde la butaca.

Quizá lo deberían tener más presente los cuatro de la fotografía, que Morena esté desgastado no significa que cualquiera pueda derrotarlo.

El ciudadano puede estar inconforme con Morena y aun así no querer regresar al PRI.

Puede estar molesto con el gobierno estatal y aun así no confiar en el PAN.

Puede no estar convencido de Morena y tampoco sentirse representado por Movimiento Ciudadano.

Puede incluso pensar que Virgilio es una opción interesante y al mismo tiempo preguntarse si el Verde tiene realmente la fuerza para gobernar solo.

Así de complicado está el electorado y eso es lo que parece que algunos políticos todavía no terminan de entender, que el ciudadano ya no necesariamente vota por amor sino que muchas veces vota por descarte.

Y el problema para la oposición es que para ser el descarte de Morena primero tiene que convertirse en una alternativa creíble. Es decir, no basta con decir “Morena está desgastado”, sí lo está, pero todavía no lo suficiente como para que el ciudadano entregue automáticamente su voto al primero que aparezca con una fotografía bonita, una estructura partidista y un discurso de cambio.

La oposición tendrá que hacer algo mucho más complicado, convencer a quienes están decepcionados de Morena de que ellos no serán simplemente el siguiente motivo de decepción.

Hay otro asunto que desde las trancas también se alcanza a ver: la disposición a ceder.

Si realmente quieren construir una alternativa competitiva, alguien tendrá que aceptar que no va a encabezarla.

Si cada uno termina pensando que el proyecto es él, entonces no habrá proyecto común: habrá cuatro proyectos personales disputando el mismo espacio.

Y eso, desde luego, podría ser una muy buena noticia para Morena.

Es por todo lo anterior que esta fotografía deja de ser bonita, los cuatro nombres pueden caber perfectamente en una imagen, pero está por verse si cuatro proyectos políticos pueden caber en una sola boleta o mejor, si alguno de ellos será capaz de convencer al ciudadano de que no solamente quiere quitar a Morena de Colima, sino que sabe qué demonios va a hacer después.