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Una grieta no siempre es un detalle, las lluvias ponen a prueba las viviendas

Las lluvias intensas pueden convertir pequeñas fallas en las viviendas en problemas de mayor riesgo. Grietas que aumentan, muros inclinados, hundimientos, azoteas con desagües obstruidos o erosión alrededor de las cimentaciones son señales que no deben pasarse por alto.

La arquitecta y exdirectora de Obra Pública de Tecomán, Tania Osorio, señaló que la temporada de lluvias puede evidenciar o agravar daños que ya existen en una construcción, por lo que la prevención resulta fundamental.

Uno de los primeros puntos a revisar son las azoteas, particularmente pretiles, tinacos, bases de equipos, impermeabilización y desagües. La acumulación de basura u objetos puede impedir el correcto desalojo del agua y generar encharcamientos.

“La acumulación de basura, objetos o materiales puede impedir que el agua tenga una salida adecuada y provocar encharcamientos sobre la vivienda”, advirtió.

Respecto a las grietas, explicó que no todas representan un riesgo estructural, pero recomendó prestar especial atención a aquellas que aparecen repentinamente, crecen con rapidez, tienen orientación diagonal o atraviesan elementos estructurales.

También deben observarse puertas y ventanas que dejan de cerrar correctamente, pisos hundidos, muros inclinados o nuevas grietas en patios y alrededor de la vivienda. Ante estas señales, recomendó no limitarse a resanar o pintar.

“Lo importante no es resanarlas ni pintarlas, sino que un arquitecto o un ingeniero estructurista pueda hacer una inspección”, subrayó.

Después de lluvias fuertes también es conveniente revisar el terreno, detectar erosión cerca de las cimentaciones y evitar acumulaciones de agua junto a los muros. Los árboles cercanos deben inspeccionarse, pues el suelo saturado y los vientos pueden incrementar el riesgo de caída.

En materia eléctrica, Osorio recomendó no manipular contactos, apagadores o equipos que hayan tenido contacto con agua y, en caso de inundación, cortar la energía eléctrica y evitar las zonas anegadas.

“Una revisión a tiempo puede evitar daños mayores y, sobre todo, proteger la vida de quienes habitan una vivienda”, concluyó.