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Ya hubo una muerte en las rutas alternas de la autopista; Caleras exige vigilancia y caminos seguros

Yensuni López Aldape

Las obras de ampliación de la autopista no solo han cambiado la circulación en las comunidades cercanas; también han convertido sus caminos en rutas de riesgo. En Caleras, los habitantes denuncian vialidades deterioradas, tránsito pesado sin control y falta de vigilancia. Y el peligro ya dejó una víctima: un vecino de Madrid murió atropellado mientras transitaba por una de estas vías.

Para quienes viven en estas localidades, el problema no es menor ni una simple molestia por las obras. Es vivir en la vulnerabilidad de salir a trabajar y no regresar a casa.

Jairo René Moreno, ciudadano de Caleras, denunció que el incremento de vehículos, particularmente camiones de volteo que transportan material para la ampliación carretera, ha agravado las condiciones de caminos que, asegura, anteriormente recibían mantenimiento y ahora apenas son atendidos.

“Anteriormente pues se le daba mantenimiento, había bacheo con asfalto; hoy desafortunadamente (…) el mantenimiento que se le ha dado es tapar los baches con polvillo, con tierra”, señaló.

Uno de los puntos más preocupantes es la ruta del Coyote, donde el tránsito de vehículos pesados convive con jornaleros que se trasladan en bicicleta o motocicleta para llegar a sus parcelas, además de productores que movilizan limón, plátano y papaya, camionetas agrícolas e incluso ganado.

A los baches se suman conductores que, de acuerdo con la denuncia, circulan a exceso de velocidad, rebasan en curvas e ignoran las boyas. También hay derrames de material pétreo de camiones que no cubren adecuadamente sus cargas.

Pero el reclamo no es solamente por el estado de los caminos. Moreno cuestionó que tampoco exista vigilancia suficiente para controlar la circulación y prevenir accidentes.

“Cero vigilancia”, resumió al referirse a la ausencia de recorridos de la Guardia Nacional.

La preocupación tiene un antecedente doloroso. La muerte de un habitante de Madrid encendió las alertas entre quienes utilizan diariamente estas vialidades. Para Jairo René Moreno, lo ocurrido no puede verse como un hecho aislado, porque cualquiera de los habitantes que transitan por esos caminos podría ser la siguiente víctima.

“Días pasados fue un vecino de la comunidad de Madrid, el día de mañana puede ser una persona de la comunidad de Caleras”, advirtió.

El ciudadano aseguró que la población se siente desprotegida ante un tránsito que cambió con las obras, pero sin que las condiciones de seguridad hayan mejorado.

“Sí, la comunidad sí se siente desprotegida y es el sentir de la comunidad de Caleras”, afirmó.

Por ello, pidió a las autoridades correspondientes y a la Guardia Nacional atender las rutas que atraviesan Caleras, Madrid, Jala y otras localidades, con mantenimiento efectivo de los caminos y vigilancia que permita controlar la circulación de vehículos pesados.

Porque mientras avanzan las obras de ampliación de la autopista, hay comunidades que tienen que seguir utilizando caminos deteriorados para ir a trabajar, trasladar sus cosechas o simplemente llegar a casa. Y para quienes circulan en bicicleta o motocicleta, un bache, un rebase imprudente o un camión sin control pueden marcar la diferencia entre regresar o no hacerlo.

Las comunidades no están pidiendo un favor: están exigiendo condiciones para transitar sin poner en riesgo la vida.