Por Yensuni López Aldape
Pareciera que a la oposición en Tecomán no le urge sacar a Morena del poder. Más bien, algunos están haciendo todo lo necesario para que Morena llegue al 2027 descansadito, sin necesidad de despeinarse demasiado. Porque mientras unos hablan de construir una alternativa electoral, otros están ocupadísimos construyendo… pleitos.
No terminaba yo de entrevistar al coordinador municipal de Movimiento Ciudadano, quien aseguró que en el partido no había división, cuando ya estaban protagonizando un zafarrancho en una reunión interna. Y no, no le voy a abonar a quién era la reunión, quién fue invitado, quién no, quién apareció nomás porque podía o quién insultó primero a quién. Que eso lo resuelvan entre ellos, si es que logran ponerse de acuerdo para decidir quién tiene la razón.
Pero caray, ¡qué manera de darle argumentos a quienes ya no quieren saber nada de los partidos!
Porque mientras el ciudadano espera que los partidos hagan oposición, cuestionen, propongan y representen algo más que sus propios intereses, en Movimiento Ciudadano de Tecomán parece que la prioridad es otra: ver quién acomoda mejor sus piezas para el 2027.
MC tiene actualmente una representación en el Cabildo de Tecomán. Una. Una sola regiduría. Y aun así, pareciera que estamos viendo la pelea por la última rebanada del pastel, que pensándolo bien, ni siquiera es un pastel Es un pingüino, y el que se lo queda, gana.
Porque si lo que hay disponible es una sola posición, una sola posibilidad de tener presencia institucional, una sola ventana para proyectarse políticamente, entonces ya entendemos por qué de pronto todos quieren medir quién tiene más estructura, quién manda, quién coordina, quién llegó primero y quién tiene derecho de picaporte.
Lo que nosotros como ciudadanos deberíamos cuestionar es más simple ¿y qué ha hecho MC con esa representación en el Cabildo? Porque para pelear por los espacios sí parece haber mucha energía. Para presumir estructura, también. Para discutir quién coordina a quién, ni se diga. Pero ¿cuál ha sido el gran tema que MC ha encabezado en el Cabildo de Tecomán? ¿Qué problema municipal ha convertido en causa? ¿Qué propuesta propia ha puesto sobre la mesa que haya obligado a voltear a verlos?
Porque si después del discurso de la nueva política, de las causas ciudadanas y de ser una alternativa diferente, el resultado visible termina reducido a una regiduría y a una pelea por quién controla la estructura, pues habrá que reconocer que algo no está saliendo exactamente como se planeó.
Para bien o para mal, llegó Juan Carlos Pinto y cimbró la estructura naranja en Tecomán. Llega como coordinador distrital, haciendo lo que mejor sabe hacer: estructura. Del otro, Juan Cruz Ramírez, coordinador municipal, defendiendo el terreno que ya tenía trabajado. Y en medio, un partido que dice que no está dividido mientras sus propios integrantes parecen empeñados en demostrar lo contrario.
Yo quisiera recordar un detalle que tampoco conviene perder de vista. Gerardo Alberto Cruz Lizárraga, el padre tanto del actual regidor Gerardo Cruz (Rendel) como del coordinador del MC Juan Cruz, fue en 2015 candidato de MC a la Presidencia Municipal de Tecomán, se quedó como regidor. Y en 2021 volvió a aparecer en la boleta, ahora como candidato propietario a la quinta regiduría, no se alcanzó a quedar, pero participó.
En 2024, ya con la siguiente generación de los Cruz Ramírez, Gerardo Alberto Cruz Ramírez fue candidato de MC a la Presidencia Municipal y Juan Cruz Ramírez apareció como suplente. La fórmula no ganó la alcaldía, pero sí obtuvo una regiduría de representación proporcional. Hoy Juan Cruz es coordinador municipal del partido y su hermano ocupa esa regiduría.
¿Es ilegal? No estoy diciendo eso. ¿Es algo que puede cuestionarse cuando se habla de renovación, apertura y nuevos liderazgos? Por supuesto. Porque además estamos hablando de un partido al que electoralmente no le alcanzó para mucho más que una regiduría.
¡UNAAAAA! y parece de campeonato. Porque no es un pastel: Es un pingüino con relleno cremosito.
Porque una oposición que quiere competir en 2027 debería estar construyendo agenda, señalando problemas, proponiendo soluciones, ganando presencia y, sobre todo, ganándose la confianza de la gente. No protagonizando pleitos internos.
Un detalle, no menor, es que en esa escena de rancho en que pelearon, en esa reunión estaba presente Margarita Moreno González, físicamente pero sin actuar al permitir que esas diferencias terminen convertidas en espectáculo público.
La coordinación estatal conoce las diferencias, las aspiraciones y los movimientos que están chocando en Tecomán, entonces ¿qué está esperando para poner orden? No se trata de decidir si Juan Carlos Pinto tiene la razón o si la tiene Juan Cruz. Tampoco de escoger quién es más naranja que el otro. Sino cada quien tenga claro cuál es su responsabilidad, cuál es su espacio y, sobre todo, cuál es el proyecto.
Total, el 2027 no se va a detener para que MC termine de resolver quién manda en Tecomán. El calendario electoral corre aunque los naranjas sigan discutiendo. Y cada semana que se pierde en pleitos internos. Ahí está la contradicción. Quieren competir por el poder, pero todavía no terminan de demostrar qué harían con él.
Los naranjas quieren convencer de que son una alternativa, pero se pelean por una estructura que electoralmente sólo alcanzó una regiduría. Quieren hablar de renovación, pero los nombres conocidos siguen ocupando buena parte de la fotografía. Y quieren llegar fuertes al 2027, pero parece que todavía están decidiendo quién sostiene la cámara.
Mientras tanto, Morena no necesita que nadie le haga campaña en contra. Le basta con observar. Porque si la oposición va a llegar al 2027 cargando más pleitos que propuestas, más aspiraciones que resultados y más discusiones internas que trabajo visible, entonces la apuesta es solo para saber quién va a sobrevivir a sus propios compañeros antes de llegar a la boleta.
Y cuidado, porque el pingüino sigue siendo uno. La pelea, en cambio de varios. Y todavía falta que la pregunta real y más importante: ¿y usted que lee y yo que escribo, usted ciudadano, qué gana con todo esto?
