Por Yensuni López Aldape
En política hay algo que debería ser básico: saber dónde se está parado. Una cosa es tender puentes y otra muy distinta andar con pie en una orilla y el otro en la otra. Hablemos del regidor Javier Orozco, de su hermano Enrique Orozco, ex presidente del Verde en el municipio, y de su entrañable aliado Paco Espinoza.
Los tres llegaron al Partido Verde enarbolando la bandera de quienes venían a hacer las cosas diferentes, jóvenes que supuestamente tenían otra manera de entender la política y venían a demostrar que podían construir una opción distinta. Pues ya pasó suficiente tiempo para hacer una pregunta muy sencilla: ¿qué hicieron?
Porque desde la regiduría hay poco que presumir en materia de política pública y desde la dirigencia partidista tampoco es que el Verde en Tecomán haya vivido precisamente una revolución bajo el liderazgo de Enrique Orozco.
Y aquí hago una precisión porque tampoco se trata de criticar a mentiras. Javier Orozco sí ha realizado actividades relacionadas con su profesión: consultas, jornadas médicas, pláticas, acciones de prevención y algunos programas de salud. El problema es que muchas de esas actividades las puede hacer precisamente porque es médico.
Pero Javier Orozco no fue electo para ser el médico del Cabildo. Fue electo para ser regidor y, además, preside la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social. También tiene responsabilidad en materia de Ecología. Ahí es donde la vara debería ser mucho más alta.
Tecomán tiene problemas de salud pública que van mucho más allá de una jornada médica. Tenemos contaminación, manejo de residuos en un basurero colapsado, tiraderos clandestinos, quema de basura, agroquímicos, fauna nociva y muchos otros asuntos ambientales que terminan convirtiéndose, tarde o temprano, en problemas de salud.
¿Dónde estuvo regidor?
Porque una cosa es atender a una persona y otra muy distinta representar a una población. Una cosa es hablar de dengue y otra exigir políticas permanentes para combatir sus causas. Una cosa es organizar una jornada médica y otra levantar la voz cuando las condiciones ambientales de Tecomán ponen en riesgo la salud de los ciudadanos.
Y ahí es donde se extraña al regidor.
El médico sí está. Al médico lo hemos visto.
Al regidor, en cambio, habría que buscarlo un mucho pero mucho más.
Y Enrique tampoco sale ileso de esta historia. Ser presidente de un partido no consistía solamente en tener el nombramiento, aparecer de vez en cuando en una fotografía y esperar a que llegue la siguiente elección. Implica construir estructura, fijar postura, defender al partido, generar presencia territorial y decirle a la gente qué proyecto se está construyendo.
Francamente, del Verde en Tecomán hemos visto poco de eso.
Pero de pronto ocurrió algo muy curioso.
Rosy Bayardo estuvo en Tecomán en una reunión presentada como un encuentro con empresarios. Y ahí aparecieron los Orozco y Paco Espinoza, muy atentos, muy sonrientes y muy dispuestos a reconocer las virtudes de la morenista. Que tiene “simpatía”, que tiene “empatía”, que ha hecho un buen trabajo, todo muy bonito.
Aunque, ya que hablamos de empresarios, sería interesante saber quiénes eran exactamente esos empresarios, qué empresas representan, qué sectores productivos estuvieron presentes y qué organismos empresariales participaron. Porque en las fotografías que se hicieron públicas no precisamente se aprecia una representación empresarial amplia ni particularmente diversa.
Así que estaría bueno ver más rostros. No vaya a ser que en Tecomán hayamos inventado una nueva modalidad de reunión empresarial: pocos empresarios, muchos políticos de los que solamente aparecen a ver qué sacan y una buena sesión de fotos.
Pero el asunto verdaderamente interesante vino después.
Porque mientras los hermanos Orozco y Paco Espinoza sonríen con Rosy Bayardo reconociendo su trabajo y hablando de su “simpatía” y “empatía”, posteriormente apareció el regidor Javier Orozco asegurando que él sigue apoyando a Virgilio Mendoza.
Estoy confundida, ¿Qué mensaje es ese?
Porque el verde no está participando en el proceso interno de Morena para definir candidato. Y la postura de su representante estatal es clara. Entonces, si el respaldo sigue siendo para él, perfecto. Que lo digan, que lo sostengan y que lo defiendan. Pero si al mismo tiempo aparecen públicamente acercándose a Rosy Bayardo, reconociendo su trabajo y mostrando simpatía por ella, entonces alguien tendrá que explicar qué están haciendo.
¿Están con Virgilio? ¿Están con Rosy? ¿Están con Morena? ¿Siguen en el Verde? ¿O están procurando tener una silla en cada mesa por si cambia el menú?
Muchos en Tecomán ya comentan en voz baja: es un secreto a voces que los hermanos Orozco están con Morena. Pues qué bueno, ¿Y por qué no lo dicen?
¿Por qué no tienen el valor político de reconocerlo? ¿Por qué seguir apareciendo bajo las siglas del Verde mientras públicamente se acercan a figuras de Morena? ¿Por qué no ser honestos, por una vez, y decirle a la gente dónde están y qué proyecto quieren representar?
Nadie les está pidiendo que permanezcan en un partido por obligación. La política cambia, las alianzas cambian y hasta las convicciones pueden evolucionar. Lo que no debería cambiar tan fácilmente es la honestidad con los ciudadanos.
Hay una frase bíblica que aplica perfectamente aquí: nadie puede servir a dos amos. Y en política tampoco se puede querer conservar la camiseta del Verde, tener un pie en Morena, mantener el respaldo a una líder y al mismo tiempo, acercarse a quienes podrían ser figuras importantes del otro proyecto.
Bueno, poder, se puede. Pero tarde o temprano la pregunta es para quién se está jugando realmente. Lo ideal y más honesto sería saber, no si van a Morena, sino cuándo van a dejar de fingir que no van.
Porque si ya decidieron cambiar de rumbo, que lo digan. Porque una cosa es hacer política y otra muy distinta es hacer malabares con las lealtades mientras se espera a ver quién termina quedándose con el premio.
Y ya que hablamos de los verdes, quizá también sería bueno que de una vez por todas se acomoden. Porque si el Partido Verde va a seguir arropando cuadros como los que presumió en las pasadas elecciones en Tecomán con cartitas como el diputado Rendón, que parece haberse sacado la lotería con la coordinación en el Congreso, entonces quizá el problema no sea solamente que algunos de sus personajes no sepan para dónde van sino que tampoco saben a quién quieren llevar.
Un partido no se fortalece juntando a quienes están esperando la siguiente oportunidad para cambiar de camiseta. Se fortalece con gente que tenga proyecto, resultados y, sobre todo, algo que parece estar escaseando en estos tiempos: definición.
Así que, queridos verdes, a ver si por fin se acomodan. Pero háganlo bien.
Porque si siguen escogiendo políticos que necesitan dos puertas abiertas para sentirse seguros, no vaya a ser que cuando llegue la hora de votar, los ciudadanos terminen cerrándoles las dos.
En la imagen de esta colaboración, además de la simpatía que le atribuyó, está lo que dijo don Paco Espinoza a Rosy Bayardo “Porque queremos ser parte de este proyecto”, faltó decir ¿Quienes?.
Desde las Trancas, nomás preguntamos.
