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Recuperar para transformar

Por Hugo Ramírez Pulido

La posibilidad de que el Gobierno del Estado recupere las instalaciones que durante años ocupó el Tecnológico de Monterrey en Colima abre una oportunidad que va mucho más allá de la recuperación de un inmueble. Se trata de rescatar un patrimonio con enorme potencial para convertirlo en una plataforma de desarrollo educativo, social y económico para las futuras generaciones.

La gobernadora Indira Vizcaíno Silva ha dejado claro que la educación ha sido una de las prioridades de su administración. Desde el fortalecimiento de programas de apoyo para estudiantes hasta la ampliación de oportunidades de acceso al aprendizaje, su gobierno ha mantenido una línea constante de inversión en el capital humano del estado. Por ello, la intención de recuperar este espacio encaja de manera natural con una visión que apuesta por abrir más puertas a las juventudes colimenses.

El valor estratégico del predio es innegable. Su ubicación, infraestructura y dimensiones lo convierten en un activo que difícilmente podría replicarse en el corto plazo. Mantenerlo sin un aprovechamiento pleno significaría desaprovechar una oportunidad que puede traducirse en beneficios tangibles para miles de personas.

La recuperación del inmueble permitiría impulsar nuevos proyectos educativos, de capacitación, innovación tecnológica, investigación e incluso vinculación con sectores productivos. Un espacio de estas características podría convertirse en un centro de formación moderna capaz de responder a las necesidades actuales del mercado laboral y de las nuevas generaciones.

Además, la propuesta cobra relevancia por el enfoque de inclusión que podría darle sustento. En Colima existe una demanda permanente de mayores opciones educativas accesibles y de calidad. Por ello, la expectativa social apunta a que cualquier proyecto que nazca en este lugar tenga como principal característica el acceso abierto y el beneficio colectivo, privilegiando a quienes buscan oportunidades de crecimiento académico y profesional.

La recuperación de un espacio con origen público también representa un acto de responsabilidad institucional. Significa devolver a la sociedad un patrimonio que puede generar bienestar, fortalecer la educación y convertirse en un símbolo de desarrollo para el estado.

A tres años y medio de administración, una iniciativa de esta naturaleza podría consolidarse como uno de los proyectos con mayor impacto social del gobierno de Indira Vizcaíno. No solamente por el valor físico del inmueble, sino por todo lo que podría construirse a partir de él: más oportunidades, más formación profesional, más innovación y más herramientas para que las nuevas generaciones enfrenten los desafíos del futuro.

El reto ahora será convertir la intención en una realidad y diseñar un proyecto sólido, viable y con visión de largo plazo. Si ese objetivo se cumple, Colima podría ganar mucho más que un edificio recuperado: podría sumar un nuevo motor para el desarrollo educativo y social de todo el estado.