Sé que no es martes, una corrida de toros me retrasó
A pesar de las muchas opiniones que se han vertido discretamente en los pasillos y fuera de la alcaldía de Tecomán sobre los despidos —o “ajustes administrativos” si preferimos un término decoroso—, creo que el alcalde está en todo su derecho de tomar estas decisiones. Si son acertadas o no, es otro tema, pero es prerrogativa del poder ejecutivo municipal definir quién sirve a los intereses de su administración y quién no. Sin embargo, hay dos aspectos inquietantes: lo abrupto del movimiento y la falta de claridad. Aunque también está en su derecho reservarse las razones, debería recordar que se debe a ese pueblo del que tanto habla en sus discursos. Si solo fue un ajuste administrativo, no habría nada qué esconder, salvo que detrás haya otros motivos más oscuros que prefirió manejar con discreción.