Por Yensuni López Aldape
Mucha brincadera en Colima, hay quienes presumen la camiseta, otros presumen la estructura y unos más presumen las encuestas. El problema es cuando llega la hora de hacer cuentas y resulta que una cosa es lo que se dice tener y otra lo que realmente se ha construido.
El Partido Verde en Colima tiene nuevo dirigente estatal, Felipe Delgado Carrillo, pero también tiene una baja que no es cualquier cosa: Virgilio Mendoza, su segundo mejor evaluado (según la propia encuesta de Morena), ¿qué nos dice que el Verde no haya podido retenerlo? Una cosa es presumir posicionamiento y otra muy distinta tener un proyecto capaz de mantener unidos a sus cuadros. Si el partido no pudo conservar a una de sus figuras más visibles, habrá que ver con qué argumentos pretende demostrar que sale fortalecido.
Ahora, al frente del Verde queda Felipe Delgado Carrillo, hermano de Mario Delgado, el actual secretario de Educación Pública y expresidente nacional de Morena. El parentesco, por sí solo, no descalifica a nadie, faltaba más, pero en un estado donde los acuerdos entre partidos empiezan a dibujar el escenario electoral, todos vemos lo mismo, un liderazgo a modo, como los que están acostumbrados en Morena.
Y si nos venimos a Tecomán, no cambia la cosa, para quienes hoy se dicen representantes del Verde, sigo preguntándome: ¿qué capital político han construido para ese partido en el municipio? ¿Qué trabajo han hecho que se traduzca en presencia ciudadana, estructura propia y resultados que puedan presumir?. Ponerse la camiseta no es lo mismo que sudarla. Y ocupar un espacio dentro de un partido tampoco significa haber construido algo.
En este contexto está Martín Pinto, quien llegó por invitación de Virgilio Mendoza y que, tras la salida de éste, ya anunció que se queda en el Verde para fortalecerlo. Muy respetable su decisión, faltaba más. Pero una cosa es decir que se va a fortalecer un partido y otra demostrar con qué piensa hacerlo, aquí es donde me asalta más la duda, porque vi cómo ferozmente su gente señaló, criticó y rayó en el insulto a los morenistas, ¿y ahora?. Debo confesar que la imagen en la mente me chocó, entre lo que dijo alguna vez y lo que vi al respaldar a Rosa María Bayardo.
¿También sus seguidores se van a quedar a fortalecer al Verde o ya están preparando el discurso para cuando toque defender a Morena? Porque algunos de los que hoy respaldan a Martín en redes sociales son los mismos que se han dedicado a despotricar contra los morenistas y hasta a insultarlos. ¡Imagínense el ejercicio de memoria que van a tener que hacer si mañana les toca compartir proyecto con ellos!
¿Van a borrar las publicaciones? ¿Van a fingir que nunca dijeron nada? ¿O de pronto Morena dejará de ser todo aquello que criticaban porque ahora los acuerdos políticos apuntan hacia otro lado?
Aclaro que cambiar de partido es una decisión legítima; lo que cuesta trabajo entender es esa facilidad con la que algunos pretenden cambiar de discurso sin hacerse cargo de lo que dijeron ayer. La congruencia no consiste en quedarse eternamente en el mismo lugar, sino en explicar por qué uno cambia de posición y asumir las consecuencias de sus propias palabras.
Y ojo, que Martín haya dicho que se queda a fortalecer el Verde no significa que ya tenga un lugar asegurado en alguna planilla. Estoy divagando, pero ahora que Armando Reyna Magaña ya se registró por la 4T y, rumbo a 2027, tengo el sospechosismo de que Martín terminará en la planilla de Armando, y ahí la pregunta ya no será solamente qué partido decidió fortalecer, sino cómo van a explicar sus seguidores que ahora toca respaldar a quienes ayer insultaban.
Si de verdad se queda para fortalecer al Verde, habrá que medirlo por lo que construya, no solamente por lo que declare. Porque en política decir que uno se queda a trabajar es fácil; lo difícil es demostrar que tiene con qué hacerlo.
Pero si en el Verde las cosas están para hacer cuentas, en Movimiento Ciudadano tampoco pueden echar las campanas al vuelo nomás porque hoy anunciaron una nueva incorporación.
En Tecomán, la salida de Juan Carlos Pinto con su equipo, dejó una desbandada que no se puede minimizar: un grupo numeroso de liderazgos decidió acompañarlo. Y eso, en un municipio donde cada partido tendrá que demostrar con qué estructura llega a 2027, no es asunto menor.
Margarita Moreno apostó mantener la franquicia con los hermanos Cruz y Rendel, esos que tienen presencia en el partido, pero uno como regidor y el otro como su suplente. Porque, mire usted, hasta las posiciones políticas parecen venir en paquete familiar. Y luego nos preguntamos por qué hay ciudadanos que sienten ofendidos.
Con ellos, Movimiento Ciudadano incorpora a Adriana Mesina. Ojalá pronto tenga claro el terreno al que llega, porque una cosa es sumarse a un proyecto y otra muy distinta entrarle a una casa donde los conflictos internos son el pan de cada día, donde tristemente una mujer que está al mando, no supo controlar, apaciguar, mediar, ¡¡¡vaya!!! Ordenar.
Adriana tiene ante sí la oportunidad de construir un espacio propio, con trabajo y decisiones que respondan a su proyecto político. Pero para eso tendrá que marcar límites desde el principio y dejar claro que llega a sumar, no a convertirse en una pieza más de los acuerdos de otros. Si llegamos a ver que tiene en planilla a alguno de los hermanos, será lo mismo.
El Verde tiene nuevo dirigente; Movimiento Ciudadano tiene una nueva incorporación. Pero cambiar nombres, sumar figuras y anunciar acuerdos no garantiza que los conflictos desaparezcan ni que el respaldo ciudadano crezca por decreto.
Y para terminar de completar el cuadro, hablemos de la encuestitits que traen algunos regidores en redes sociales. Porque, si por likes fuera, al menos una de las que más me aparecen ya sería presidenta municipal… ¡de Sri Lanka!, porque por lo visto buena parte de sus votantes anda en Indonesia. Y miren que para gobernar Tecomán primero habría que convencer a los tecomenses, no a medio sudeste asiático.
He visto varias encuestas y pensaba poner mi granito de arena. Al principio le iba a dar en «me divierte», pero luego pensé que también da coraje que crean que quienes vemos redes traemos el cerebro relleno de Zucaritas, que nomás porque una publicación tiene cientos de reacciones ya vamos a tragarnos cualquier cosa sin preguntar de dónde salen los votos.
Y ahí tienen a una, viendo la dichosa encuesta, con la foto de cada aspirante y las instrucciones: que si le das «me gusta» votas por fulano, que si le das «me encanta» tu voto es para perengano. ¡A fuerza quieren que una escoja! ¿Y si no quiero votar por ninguno? ¿Y si nomás estoy mirando el espectáculo?
Pues no puse ninguna reacción. Porque, además, cualquiera que eligiera podía terminar llevándome hasta algún individuo con foto de inteligencia artificial, sonrisa de comercial de pasta dental, pose de político empoderado y una mirada de honestidad que uno se enternece de amor… ¡Encuestas en redes, una estrategia más artificial que inteligente!
Muero de curiosidad por saber qué es lo que sienten que miden son esas encuestas en face, ¿El respaldo de los tecomenses o la capacidad de conseguir reacciones, aunque sea desde la India?
Y mientras unos cambian de camiseta, otros cambian de discurso y algunos más parecen querer ganar elecciones con perfiles artificiales, los ciudadanos seguimos esperando que alguien nos demuestre que detrás de tanta fotografía, tanta encuesta y tanto acomodo hay algo más que ganas de aparecer en la boleta.
Amigos de Las Trancas, en política se puede cambiar de partido, de alianza y hasta de estrategia, pero la memoria de lo que uno dijo ayer no debería depender de lo que le convenga mañana.
Y ésa, señoras y señores, no hay inteligencia artificial que la pueda maquillar.
