Las trayectorias de científicas mexicanas y sus aportaciones a problemas de salud, alimentación y otras áreas del conocimiento son el eje de la quinta Jornada de Conferencias y Talleres “Mujeres Científicas Mexicanas 2026”, realizada en modalidad virtual por la Organización para las Mujeres en la Ciencia del Mundo en Desarrollo (OWSD), capítulo México, con apoyo de la Universidad de Colima.
El encuentro, que se desarrolla durante cinco miércoles, busca dar a conocer el trabajo de las investigadoras, fortalecer sus redes de colaboración y promover entre las nuevas generaciones las vocaciones en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, áreas conocidas como STEM.
Durante la inauguración, Xóchitl Trujillo Trujillo, coordinadora general de Investigación de la UdeC y presidenta de la OWSD México, destacó que mostrar las trayectorias, los hallazgos y los desafíos de las científicas permite construir referentes para quienes comienzan su formación.
Explicó que la jornada reúne aportaciones de disciplinas como ciencias de la salud, ciencias sociales, humanidades, física, matemáticas, ingeniería, informática, educación, sustentabilidad y economía. Esta diversidad, añadió, permite reconocer tanto las metodologías de las investigadoras como las respuestas que ofrecen a necesidades de sus comunidades.
“La ciencia mexicana hecha por mujeres -dijo- es diversa, rigurosa y transformadora. Conocer su trabajo nos permite valorar su impacto, aprender de sus metodologías y conocer que sus aportaciones responden a problemas concretos de nuestras comunidades”.
Otro de los propósitos, señaló, es impulsar alianzas y espacios de apoyo para que las jóvenes científicas puedan desarrollarse, permanecer y asumir posiciones de liderazgo. “Frente a la brecha global en áreas STEM, tenemos que contribuir al desarrollo del talento de las mujeres”, afirmó.
Xóchitl Trujillo agradeció la participación de ponentes y asistentes, y confió en que las conversaciones del encuentro den origen a nuevas investigaciones, colaboraciones y vocaciones científicas.
Como parte del programa, Rebeca Monroy Torres, investigadora de la Universidad de Guanajuato, impartió la conferencia “De la salud pública a la innovación patentada: creatividad social sin fronteras”, en la que compartió experiencias de sus 20 años de trayectoria y explicó cómo la investigación puede vincularse con la atención de problemas sociales y la formulación de políticas públicas.
La académica destacó el trabajo del Observatorio Universitario de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Estado de Guanajuato, desde el cual se han impulsado investigaciones, una revista de divulgación científica, capacitaciones docentes y el Programa Rotatorio de Estancias y Prácticas Profesionales, orientado a la formación de jóvenes y al desarrollo de vocaciones científicas.
Entre las experiencias de vinculación, mencionó una propuesta para que los establecimientos del sector restaurantero ofrecieran agua purificada gratuita a sus clientes. Según explicó, esta disposición se incorporó a la legislación de salud de Guanajuato en 2019, después de años de investigación, intervenciones y diálogo con las autoridades sobre el derecho de acceso al agua.
También compartió su participación en los trabajos para la creación de la Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, publicada en abril de 2024. Señaló que la aprobación de una norma requiere después vigilancia y acompañamiento para favorecer su implementación.
En el ámbito de la formación, presentó su libro Diseño de proyectos de investigación en salud en una era sostenible, dirigido a personas investigadoras en formación. La obra, explicó, propone herramientas para desarrollar el pensamiento crítico y formular proyectos que respondan a problemáticas sociales.
Finalmente, habló de un método que utiliza la detección de halos de inhibición como criterio para investigar la presencia de péptidos antimicrobianos o antibióticos. Indicó que este trabajo obtuvo el cuarto lugar en la convocatoria “Ella Innova en Ciencia ALC 2026” de la OWSD, en la que representó a México, y que actualmente se encuentra en trámite de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.
Monroy Torres explicó que la investigación surgió de su preocupación por la resistencia bacteriana a los antibióticos y sus consecuencias para la salud pública. De acuerdo con la ponente, el método busca identificar indicios de estos compuestos en alimentos en un plazo de 24 horas, sin requerir infraestructura sofisticada, lo que podría facilitar su uso en comunidades y apoyar la toma de decisiones en materia de seguridad alimentaria.
