Por Yensuni López Aldape
La tradicional actividad de venta de dulces regionales a la orilla de la carretera Tecomán-Manzanillo enfrenta el riesgo de desaparecer de ese punto con la ampliación y construcción del nuevo puente, mientras alrededor de 40 a 45 comerciantes permanecen sin información oficial sobre su reubicación o alguna alternativa para continuar trabajando durante las obras.
Guillermo Sánchez Amezcua, presidente de la Sociedad Cooperativa de Dulces Regionales, señaló que actualmente existen alrededor de 30 negocios formales y que el número total de personas dedicadas a esta actividad en la zona alcanza entre 40 y 45. Todos con establecimientos que se encuentran precisamente en el área donde se desarrollarán los trabajos, pero hasta ahora ninguna autoridad responsable de la obra se ha acercado formalmente para informarles qué sucederá con sus negocios, salvo la atención que han tenido del alcalde Armando Reyna “fuimos a buscar a la Seidum a la arquitecta que nos dijeron era la responsable pero nada”.
La situación que enfrentan los comerciantes, agregó, ha sido básicamente la de ir retirándose conforme avanza la obra, sin que hasta el momento exista una propuesta concreta de reubicación.
“Lo que han hecho los demás, cerrar sus puestos. Sin explicación de nada”, señaló.
Para los dulceros, el problema no se limita al periodo de construcción. La preocupación es que, una vez concluido el proyecto, el nuevo trazo y la configuración del puente dejen a los negocios fuera del flujo de consumidores que actualmente sostiene su actividad “¿Dónde vamos a quedarnos nosotros? Abajo del puente”, cuestionó.
Advirtió también que una afectación de esa magnitud podría hacer inviable la permanencia de los establecimientos y poner en riesgo los ingresos de las 40 o 45 familias relacionadas directamente con esta actividad “quién sabe si sobrevivan, puedan volver a trabajar”.
De acuerdo con el dirigente, desde hace meses han intentado conocer el proyecto y buscar alternativas. Incluso, antes de que se hiciera público el proyecto buscaron al personal encargado del proyecto y dejaron sus datos para establecer comunicación, pero aseguran que hasta ahora no han recibido respuesta formal “Y hasta ahorita nada”, afirmó Sánchez Amezcua.
“Si nos ponemos a trabajar, no vendemos; no podemos invertir en algo que no se está moviendo”,
Sánchez Amezcua reconoció que el presidente municipal, Armando Reyna Magaña, sí se ha reunido con los integrantes de la cooperativa y ha mostrado disposición para respaldarlos. Desde el pasado 20 de noviembre el alcalde les habló de la posibilidad de desarrollar un corredor para los dulceros y de considerar espacios de estacionamiento adecuados, incluso para los tráileres que suelen detenerse en la zona para comprar productos.
Sin embargo, la reunión que permitiría a los comerciantes conocer directamente el proyecto y saber si serán reubicados, recorridos o permanecerán en algún otro punto todavía no se ha realizado. Yo le agradezco al presidente que sí me contesta, pero no nos puede resolver porque no está en sus manos”, expresó Sánchez Amezcua.
La creación de un corredor de dulces regionales no es una propuesta nueva. Sánchez Amezcua recordó que desde hace años los comerciantes han planteado esta posibilidad y que, cuando el tramo carretero todavía pertenecía a la instancia federal, incluso se les habló de recursos para desarrollar un proyecto de este tipo pero la propuesta, sin embargo, nunca se concretó.
Ahora, ante la transformación de la carretera y la construcción del nuevo puente, los comerciantes consideran que existe la oportunidad de recuperar ese proyecto, pero necesitan conocer qué espacio tendrán y cómo podrán continuar trabajando
Mientras los trabajos avanzan, la Sociedad Cooperativa de Dulces Regionales permanece sin una definición sobre su futuro. La preocupación dijo su líder, crece conforme pasan los días y no quieren esperar a que la maquinaria llegue a sus negocios para entonces descubrir que ya no tienen dónde trabajar.
