La tendencia de ‘farmear aura’, una especie de confrontación entre jóvenes mediante expresiones, gestos y poses, puede entenderse como una nueva forma de expresión y búsqueda de reconocimiento entre las juventudes.
Así lo expresó el psicólogo Mauricio Romero Machuca, presidente de la Asociación de Psicólogos del Valle de Tecomán.
Explicó que el término combina dos conceptos que tienen su origen, en buena medida, en la cultura digital y los videojuegos.
“Farmear” hace referencia a generar y acumular puntos, recursos o experiencia dentro de un videojuego. Mientras que el “aura” está relacionado con el carisma, la presencia o aquello que hace que una persona destaque frente a los demás.
Esta combinación, en redes sociales, se ha convertido en una especie de juego simbólico en el que los jóvenes realizan determinadas acciones, gestos o expresiones con la intención de proyectar una personalidad, llamar la atención o diferenciarse de los demás.
Romero Machuca aclaró que el término no tiene una connotación religiosa o espiritual y está relacionado con la manera en que algunos sectores de los jóvenes construyen su identidad y buscan reconocimiento dentro de los espacios digitales.
El especialista consideró que este fenómeno no es algo nuevo, pues a lo largo de la historia, los integrantes más jóvenes de la sociedad, han buscado formas de identificarse, pertenecer a determinados grupos sociales y demostrar sus habilidades o características frente a los demás.
“Todo el tiempo las juventudes están buscando una forma de identificarse con los demás, una manera de poder validar sus habilidades, destrezas y actitudes; creo que esto tiene que ver con el momento que se está viviendo y con esta época de las redes digitales”, señaló.
Para Romero Machuca, la tendencia puede observarse como parte de los procesos normales de construcción de identidad durante la adolescencia y juventud.
Consideró importante que las familias eviten descalificar automáticamente este tipo de expresiones sólo porque les resulten extrañas o difíciles de comprender.
“Creo que es importante respetar los gustos y aficiones de las juventudes. Es una forma más de expresarse y de buscar esta validación ante los demás, ante la sociedad”, sostuvo.
Pero aclaró que el acompañamiento de madres y padres sigue siendo fundamental para ayudar a los jóvenes a comprender que la aceptación de otras personas no debería convertirse en la medida de su propio valor.
El psicólogo recomendó generar espacios en los que los jóvenes puedan expresarse libremente, pero también conversar con ellos sobre la importancia de construir seguridad y autoestima desde el desarrollo personal.
Consideró que tanto padres como adultos, no deberían prohibir o ridiculizar las nuevas tendencias digitales, sino conocerlas y utilizarlas como una oportunidad para acercarse a sus hijos y entender qué hay detrás de determinadas conductas.
La recomendación, dijo, es permitir la expresión libre, pero mantener el acompañamiento y estar atentos a posibles cambios que pudieran indicar que existe un problema mayor.
Romero Machuca señaló que una tendencia en redes sociales no representa por sí misma un problema de salud mental, pero se debe vigilar que la necesidad de reconocimiento comienza a afectar la estabilidad emocional de una persona, su autoestima, sus relaciones o su manera de desenvolverse en otros espacios.
Resaltó como importante que tanto los jóvenes como sus familias aprendan a identificar cuándo una conducta que comenzó como juego, entretenimiento o una forma de pertenecer a un grupo puede estar relacionada con una necesidad más profunda de aceptación.
“Si alguien, por alguna razón, llega a verse afectado, es importante acudir con un especialista, con un psicólogo o psicóloga que pudiera darle esta orientación”, recomendó.
El llamado cobra relevancia en un contexto en el que las redes sociales tienen cada vez mayor peso en la manera en que niñas, niños y jóvenes se relacionan, construyen su imagen y reciben reconocimiento.
El propio Romero Machuca ha advertido anteriormente sobre la importancia de acompañar a las juventudes y atender oportunamente los problemas emocionales.
