Por: Hugo Ramírez Pulido
La decisión de intervenir 70 espacios deportivos en Colima con una inversión superior a los 69 millones de pesos no representa solamente obra pública; significa una apuesta directa por el futuro de miles de niñas, niños y jóvenes que encontrarán en el deporte una alternativa de desarrollo, convivencia y formación personal.
En un estado donde durante años muchos espacios deportivos permanecieron abandonados, deteriorados o insuficientes, el programa “Mundial Social 2026” marca un antes y un después.
La construcción de 27 nuevas canchas, además de la rehabilitación de decenas de espacios existentes, coloca a Colima frente a una de las inversiones más importantes en infraestructura deportiva de su historia reciente.
Más allá de las cifras, el verdadero impacto estará en las colonias, comunidades y barrios donde estos espacios volverán a tener vida.
Una cancha iluminada y rehabilitada no solo sirve para jugar futbol; se convierte en punto de encuentro, integración social y construcción de comunidad. Ahí se forman amistades, disciplina, liderazgo y valores que acompañan a las juventudes durante toda su vida.
Destacan particularmente las nuevas canchas de futbol 5, futbol 7 y futbol 11 que serán construidas en distintos municipios, así como la rehabilitación de multicanchas y la creación de murales comunitarios que fortalecerán la identidad y el sentido de pertenencia.
Estas obras permitirán que miles de jóvenes tengan acceso a espacios dignos y seguros para practicar deporte, activarse físicamente y alejarse de entornos de violencia o riesgo social.
El mensaje de fondo es claro: invertir en deporte también es invertir en paz. Así lo expresó la gobernadora Indira Vizcaíno al señalar que recuperar espacios públicos significa recuperar convivencia, comunidad y oportunidades para las nuevas generaciones. No es solamente infraestructura; es prevención, tejido social y esperanza.
La magnitud del proyecto también refleja una coordinación pocas veces vista entre el Gobierno de México, el Gobierno del Estado y algunos ayuntamientos, sumando esfuerzos para transformar espacios públicos en verdaderos centros de desarrollo comunitario. Mientras la Sedatu intervendrá 33 espacios con más de 61 millones de pesos, el estado y municipios aportarán más de 8 millones adicionales para otras 37 acciones.
En un contexto donde muchas veces se habla de seguridad únicamente desde el combate al delito, programas como éste demuestran que también existen estrategias de largo plazo: brindar oportunidades, rescatar espacios y apostar por las juventudes. Porque cada cancha recuperada puede convertirse en una historia distinta para miles de jóvenes colimenses.
