En un contexto marcado por recientes hechos de violencia que han sembrado temor en distintos sectores de la población, las madres buscadoras de Colima reafirman que no se detendrán. Para ellas, el riesgo es una realidad constante, pero nunca será mayor que la necesidad de hallar a sus hijos.
Así lo expresó Candelaria Huerta Pizano, representante del Colectivo Solidario de Búsqueda de Desaparecidos, quien sostuvo con firmeza que las jornadas en campo continuarán pese a la incertidumbre. “La violencia no nos puede paralizar. Si nosotras no buscamos, nadie lo va a hacer por nuestros hijos”, afirmó.
Cada salida implica traslados a zonas alejadas, condiciones adversas y escenarios que pueden ser peligrosos. Sin embargo, explicó que la búsqueda no es una decisión opcional, sino un deber moral que nace del amor y de los años de espera sin respuestas.
A los riesgos se suman las limitaciones económicas. Por ello, el colectivo prepara una venta solidaria —aún sin fecha definida— para recaudar fondos que permitan sostener las jornadas y apoyar a compañeras que enfrentan tratamientos contra el cáncer. “No solo somos buscadoras; también somos mujeres, madres y abuelas. Algunas están luchando contra la enfermedad y no podemos dejarlas solas”, expresó.
En medio del dolor acumulado y del clima de inseguridad, su mensaje es claro: detenerse sería rendirse, y rendirse significaría abandonar a sus hijos. Por eso siguen adelante, unidas por la esperanza y la convicción de que su amor es más fuerte que el miedo
