Por Yensuni López Aldape
Mientras Tecomán se hunde en el humo del basurero ardiendo, la economía general en crisis y los productores del campo luchando solos—, los políticos locales viven en campaña permanente. Apenas completaron un año de gestión y ya tienen la mirada puesta en el 2027.
Regidores, diputados y funcionarios parecen competir no por quién resuelve más, sino por quién aparece más. Unos se obsesionan con subir fotos a cada evento, que muchas veces no es ni suyo, eso lo sabes cuando anteponen “hoy acompañé a tal autoridad”… no pues gracias. Los salarios no se pagan por la compañía. Otros suben sus fotos repartiendo despensas en colonias y comunidades más pobres y algunos más se filman caminando cuando van a tal o cual oficina, al final confirman lo que todos sabemos: que su “trabajo” no se nota.
Ellos lucen impecables en la cámara, mientras tanto, el campo —ese del que tanto presumen en discursos— se desmorona. Los productores de limón siguen esperando apoyos reales, y ahí sí, ACOMPAÑAMIENTO, no promesas recicladas. Orlando Torres Meza, gerente del Consejo Estatal de Productores de Limón (Coeplim), lo dijo sin rodeos: “Nos llama la atención que, tras las propuestas que hicimos, ningún regidor ni diputado se haya acercado a preguntar en qué podían ayudar. Nadie. Absolutamente nadie”.
La frase retrata de cuerpo entero el abandono político al sector más productivo de Tecomán. Los limoneros se organizaron, se manifestaron hace semanas y entregaron solicitudes, expusieron su crisis ante autoridades estatales y federales, y aun así nadie del ámbito local se interesó. “Nos sentimos solos en esta lucha”, admitió Torres Meza.
Esa soledad del campo contrasta con la hiperactividad de los políticos en redes sociales. Daré un ejemplo reciente, (aunque usted amigo lector seguramente tendrá más a la mano): el comité del Partido Verde, que en lugar de pronunciarse sobre la crisis agrícola o la contaminación del basurero, subió a redes una foto con su dirigente Virgilio Mendoza, anunciando a todas luces la “suma de liderazgos”. El mensaje era triunfalista, pero también hueco. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿a qué hora van a sumar trabajo? ¿A qué hora se van a sentar a atender los problemas que de verdad importan?
El regidor de ese partido intenta hacer eco, eso es innegable, pero se supone que debe haber una estructura que respalda, que empuja, que amplía… No ocurre. El partido verde que enarbola la ecología, guarda silencio en el tema del basurero municipal que sigue entre incendios y contaminación, el partido verde que proclama el apoyo al desarrollo del campo, hace mutis ante los precios del limón que se mantienen por debajo de los costos de producción; las mujeres políticas que tenemos en las diputaciones, no se pronuncian por las mujeres del campo han tenido que volverse autoempleadas porque la agroindustria ya no contrata, y los jóvenes se marchan o se resignan. Ese es el Tecomán real, el que no se ve en las fotos de los políticos.
De pena ajena que, en lugar de resultados, los servidores públicos nos llenen de propaganda.
La “suma de liderazgos” seguramente vendrá cuando lleguen las alianzas, los acomodos y los repartos de candidaturas. Pero el trabajo —ese que se hace sin cámaras y sin hashtags— sigue sin aparecer.
Ojalá, por una vez, reservaran sus cartas políticas y sacaran sus cartas de trabajo. Y si no las tienen, pues que presenten las de renuncia. Tal vez así, aunque sea por decencia, tendrían comentarios positivos en sus mismas publicaciones.
Nos leemos pronto, espero que sea mucho más a menudo… la realidad es que los problemas de México están abofeteando a todos los sectores y ver tremendas imágenes en redes, donde la política sigue en su sueño color rosa, no solo duele, te hace preguntarte hasta dónde vale la pena señalar mientras en las urnas la fidelidad al apoyo social puede más que la dignidad de hacer valer el bienestar colectivo.
