El párroco de Armería, presbítero Jesús Mendoza, expresó su respaldo a los ejidatarios que exigen una distribución más justa del agua, sumándose al reclamo ciudadano que en los últimos días ha derivado en el cierre de válvulas que abastecen a Manzanillo.
“El pueblo vive una crisis hídrica que ha afectado su desarrollo y su identidad. Desde que abrieron los pozos para llevarse el agua, Armería se desmanteló”, afirmó el sacerdote, al recordar que hace décadas el municipio era una comunidad próspera, con abundancia de agua, bancos, comercios y vida agrícola.
“Hace unos 40 años —relató— el agua corría por las parcelas. Hoy, muchas colonias apenas reciben ‘dos días, dos ratos’. ¿Es justo quitarle el agua a un pueblo para llevársela a otro? Lo que pedimos no es privilegio, sino justicia: garantizar agua suficiente para la gente y para la tierra”, expresó.
Mendoza aclaró que su participación no tiene fines políticos, sino pastorales. “El Papa Francisco nos llama a acompañar al pueblo en sus necesidades. Aquí, la periferia es el campo, los campesinos. No puedo callar ante la injusticia, sobre todo cuando afecta a la gente pobre”, subrayó.
En redes sociales, el párroco reiteró su postura y dijo estar en paz pese a los ataques que ha recibido. “Sé que decir la verdad incomoda y toca intereses, pero estoy tranquilo con mi conciencia, con Dios y con el pueblo de Armería”, escribió.
Finalmente, exhortó a la comunidad a mantener la calma y la unidad: “No caigamos en provocaciones. La mejor respuesta es el silencio, la oración y la paz. Recordemos las palabras de Cristo: la verdad los hará libres”.
