Conservar las tradiciones del Día de Muertos se ha vuelto un reto económico para muchas familias tecomenses. Así lo expresó el artista local Heriberto Mendoza, promotor cultural del municipio, quien advirtió que el aumento en los precios de los materiales está provocando que cada vez menos personas puedan elaborar los tradicionales altares y arcos florales.
“Lo que he visto y percibo es que la tradición se está perdiendo, no por falta de interés, sino porque se ha vuelto muy caro mantenerla”, comentó Mendoza. “Hacer un arco, por más pequeño que sea, lleva muchísimo papel, y ahora una bolsa de papel crepé está carísima; por ejemplo, el rollo cuesta alrededor de 124 pesos, y se necesita mucho material para lograr una decoración completa”, explicó.
El artista señaló que otros insumos también han encarecido, como el celofán y las flores naturales, que son elementos esenciales en los altares. “El celofán que se usa para adornar cuesta todavía más, y una planta natural pequeña ronda los 50 pesos. Si uno quiere poner varias para que se vea bonito, el gasto se eleva de inmediato. Todo ha subido, mientras que los sueldos siguen igual”, lamentó.
Mendoza, conocido por su impulso a las tradiciones mexicanas, destacó que este incremento en los precios afecta directamente la participación ciudadana. “Antes las familias se organizaban para hacer sus arcos o altares en casa, pero ahora muchos ya no pueden costearlo. No es falta de ganas, es que el dinero no alcanza”, expresó.
Agregó que, aunque algunas personas recurren a materiales más económicos o reducen el tamaño de sus decoraciones, los costos siguen siendo un obstáculo. “Entre más adornos o flores quieras poner, más sube el precio. Y aunque durante el año algunos materiales bajan, en temporada de Día de Muertos se disparan los costos, especialmente las flores naturales”, comentó.
Finalmente, el artista hizo un llamado a valorar y preservar las tradiciones mexicanas, buscando alternativas que permitan mantener vivo el espíritu del Día de Muertos sin que se convierta en una carga económica. “Estas costumbres son parte de nuestra identidad, y aunque los precios estén por las nubes, no debemos dejar que se pierdan. Tal vez sea momento de regresar a lo artesanal, de hacer con nuestras manos lo que podamos y seguir celebrando a nuestros muertos con amor y creatividad”, concluyó.
