Encabezados por el presidente del ejido Armería, Guadalupe Magaña, un grupo de alrededor de medio centenar de ejidatarios apagaron este jueves un cuarto pozo de agua que abastece al puerto de Manzanillo, como una medida de protesta ante lo que califican como un “saqueo histórico” del vital líquido que, aseguran, ha dejado en el abandono al campo armeritense.
Alrededor de las 9 de la mañana, el grupo de ejidatarios se manifestaron de nuevo y encabezados por el líder ejidal Guadalupe Magaña señaló que la decisión de suspender temporalmente la operación del pozo busca presionar para que se abra un diálogo con las autoridades y con representantes del municipio de Manzanillo.
“Estamos tomando medidas para cerrar este otro pozo porque no ha habido diálogo. Queremos que se nos escuche y que haya un acercamiento con el personal de Manzanillo. Entre más pronto nos juntemos y haya comunicación, esto se puede resolver”, señaló el líder ejidal.
Durante la manifestación también estuvo presente el párroco del templo de Nuestra Señora de Guadalupe, el padre Jesús Mendoza, quien expresó su respaldo moral a los ejidatarios y calificó la situación como una injusticia que ha afectado por décadas el desarrollo del municipio.
“Desde que llegué a Armería hace tres años y medio me di cuenta que este pueblo vive del campo, de la agricultura. La gente recuerda que hace unos 40 años el agua corría por las parcelas, era un pueblo próspero, con bancos, cines y comercio. Pero desde que abrieron estos pozos para llevarse el agua a Manzanillo, Armería se desmanteló”, expresó el sacerdote.
Añadió que la lucha de los campesinos es legítima:
“Nadie es dueño del agua, el agua es para todos, pero no es justo quitarle el agua a un pueblo para beneficiar a otro. Lo que se pide es justicia, que si se llevan el agua, no dañen las tierras ni al pueblo. Hoy hay colonias que solo tienen agua dos días a la semana, y eso no es suficiente ni para el consumo diario”, lamentó.
El padre Jesús Mendoza concluyó destacando que la riqueza de Armería siempre fue su abundancia de agua, y que desde que se comenzó a extraer para abastecer a Manzanillo, el municipio quedó en el rezago.
“Le quitaron su riqueza, que era el agua. Desde entonces Armería se hundió”, dijo.
Con esta acción, suman ya cuatro los pozos clausurados por los ejidatarios, quienes advirtieron que mantendrán su movimiento hasta obtener una respuesta formal por parte de las autoridades estatales y del Ayuntamiento de Manzanillo.
