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Tras el paso de ‘Priscila’, familias refugiadas en Pascuales temen saqueos y piden vigilancia

Aunque el huracán Priscila ya se alejó de las costas de Colima, en la comunidad de Boca de Pascuales las secuelas del fenómeno siguen presentes. Varias familias fueron refugiadas la mañana de este lunes en el albergue temporal instalado en la escuela del Conafe, mientras otras permanecen cerca de sus viviendas por miedo a saqueos, ante el fuerte oleaje que continúa golpeando la zona.

La comisaria de Pascuales, María del Rosario Vargas Sánchez, informó que el incremento del oleaje comenzó alrededor de las 6:30 de la mañana, cuando las olas empezaron a salirse de la zona conocida como La Aldea Bruja hacia La Boca, con una fuerza inusual.

“Toda la noche estuvo tranquilo, pero a partir de las seis y media ya empezaron a salirse las olas de La Aldea Bruja hacia La Boca, con muchísima fuerza”, relató.

Explicó que, aunque las autoridades ya levantaron la contingencia oficial, los efectos del huracán siguen activos en la franja costera, donde el mar continúa avanzando sobre las ramadas y viviendas más cercanas a la playa.

“Ya pasó el huracán, pero nosotros apenas estamos viviendo el problema del oleaje”, comentó.

Vargas Sánchez detalló que las familias evacuaron de forma voluntaria; algunas optaron por resguardarse en el refugio, mientras que otras se quedaron cerca para cuidar sus pertenencias.

“Las personas se salieron sin que fueran forzadas. Resguardaron sus cosas, pero ahora el problema es que nos entra gente de fuera, y cada vez que el mar sube se llevan mesas, sillas, pertenencias… son robos, es un saqueo prácticamente de gente que viene de Tecomán”, denunció.

Según la comisaria, unas doce personas permanecen todavía en la zona, principalmente familias que habitan entre la enramada Karla y La Boca, quienes se niegan a abandonar la comunidad por miedo a que sus casas o negocios sean robados.

“No se quieren ir porque saben que en cualquier momento el mar bajará y quieren ingresar a sus casas”, explicó.

Lamentó que, pese a la situación, el cerco de seguridad pública fuera retirado esta mañana, justo cuando el oleaje se intensificó y el riesgo para las viviendas era mayor.

“Nos quitaron la seguridad a las ocho de la mañana. Ayer se había cerrado el paso a las ocho de la noche, y ahora, aunque la contingencia ya se levantó, seguimos viviendo los estragos”, dijo.

Vargas Sánchez reconoció que solo Protección Civil ha mantenido contacto con los pobladores para monitorear la zona. Sin embargo, la presencia de la Sedena, Guardia Nacional y Protección Civil Estatal y Municipal, que se mantuvo hasta la noche del domingo, fue retirada este lunes por la mañana, dejando a la comunidad prácticamente sin vigilancia.

“Ayer todavía estuvieron Sedena, Guardia, Protección Civil Colima y Tecomán dando información a la gente. Pero hoy ya no hay presencia. Nadie ha venido más que Protección Civil”, afirmó.

La comisaria hizo un llamado urgente a las autoridades para que mantengan presencia permanente en Boca de Pascuales, tanto por seguridad como para continuar con el monitoreo del mar.

“La gente tiene miedo de irse porque sabe lo que pasa cuando se quedan las casas solas. Ojalá regresen los rondines y se mantenga el apoyo hasta que el mar se calme”, concluyó.