En este momento estás viendo Coincidencia, los sismos de septiembre en México: expertos

Coincidencia, los sismos de septiembre en México: expertos

Aunque en la memoria colectiva de los mexicanos septiembre se relaciona con los grandes terremotos de 1985, 2017 y 2022, especialistas en sismología coinciden en que no existe ninguna razón científica que explique que este mes concentre los movimientos más intensos.

El investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, Carlos Valdés, explicó que los sismos ocurren por la liberación de energía en las fallas geológicas y no tienen relación alguna con los calendarios. “La Tierra no sabe si es septiembre o diciembre. Cuando la energía se acumula lo suficiente, se libera, y ese momento puede ser en cualquier mes del año”, apuntó.

México es un país altamente sísmico debido a la interacción de varias placas tectónicas —Cocos, Pacífico, Norteamérica y Caribe— lo que provoca que cada año se registren miles de movimientos telúricos, la mayoría imperceptibles. “Es normal que, por pura probabilidad, algunos de ellos coincidan en la misma fecha. El problema es que recordamos los más destructivos, y eso alimenta la idea de que septiembre es un mes ‘sísmico’”, señaló la investigadora del Servicio Sismológico Nacional (SSN), Xyoli Pérez Campos.

El 19 de septiembre de 1985, un terremoto de magnitud 8.1 devastó la Ciudad de México y fue percibido en varios estados más; exactamente 32 años después, otro de magnitud 7.1 causó graves daños en la capital y en Morelos. En 2022, la misma fecha volvió a ser escenario de un sismo de magnitud 7.7 con epicentro en Michoacán. Estas coincidencias, afirman los expertos, son estadísticamente posibles pero no obedecen a ningún patrón natural.

En el caso de Colima, también hay antecedentes de grandes terremotos en distintos meses que muestran que los movimientos telúricos no tienen “temporada”. El 21 de enero de 2003, un sismo de magnitud 7.6 con epicentro frente a las costas de Tecomán y daños severos en Coquimatlán dejó más de 20 personas fallecidas, cientos de heridos y miles de viviendas dañadas. Antes, el 9 de octubre de 1995, otro terremoto de magnitud 8.0 con epicentro en la costa de Jalisco afectó severamente a Colima y causó grandes daños en Manzanillo.

Más atrás en la historia, el 3 de junio de 1932, un sismo de magnitud 8.2 considerado uno de los más intensos del siglo XX en México impactó las costas de Colima y Jalisco, destruyendo comunidades costeras y causando decenas de muertes. Estos ejemplos refuerzan que los sismos de gran magnitud han ocurrido en diferentes meses y no exclusivamente en septiembre.

“Lo que ocurre es un sesgo de memoria: los mexicanos asociamos septiembre con los sismos porque los más recordados se dieron en este mes. Pero también hemos tenido terremotos fuertes en marzo, abril, junio o diciembre. No hay ningún fundamento para pensar que septiembre sea un mes especial”, añadió Pérez Campos.

Los especialistas también aclararon que los simulacros de sismo, comúnmente realizados en septiembre, no tienen ninguna relación con la ocurrencia de un temblor. “Los simulacros no provocan sismos; al contrario, son una herramienta fundamental para preparar a la población y reforzar la cultura de la prevención”, subrayó Valdés.

De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, tan solo en 2024 se registraron más de 25 mil sismos en el país, la mayoría con epicentro en las costas de Guerrero, Oaxaca, Colima y Michoacán.

“Los sismos no se pueden predecir ni prevenir, lo único que podemos hacer es estar preparados, fortalecer la cultura de la protección civil y aprender de la experiencia”, concluyó Valdés.

Mapas de sismicidad anual 2024 Servicio Sismológico Nacional, adscrito al Instituto de Geofísica de la Universidad N0acional Autónoma de México.