El retiro de los puestos semifijos en los portales del centro histórico de Tecomán no solo representa una acción administrativa, sino también un punto de quiebre en la forma en que la ciudadanía percibe el orden urbano. De acuerdo con la encuestadora EFI ES BOX Colima, el 95% de los tecomenses aprueba la medida, lo que significa un amplio respaldo social hacia la decisión tomada por el Ayuntamiento.
Así lo dio a conocer Juan Ramírez Casas, representante de la firma, quien destacó que la mayoría de los ciudadanos valoran positivamente que los portales permanezcan libres de estructuras improvisadas y con mayor limpieza, aunque también muestran preocupación por el sustento de las familias que dependían de la venta ambulante.
El dato no es menor. Durante años, el ambulantaje fue tema sensible: entre la necesidad de subsistir y la exigencia ciudadana de contar con espacios públicos ordenados, el gobierno municipal solía enfrentar divisiones. Hoy, los números revelan que la mayoría se inclina a favor de una imagen más digna y con mayor control sanitario.
Este respaldo ciudadano fortalece la legitimidad de la administración para avanzar en su proyecto de remozamiento del centro histórico. Sin embargo, también abre un reto: cómo atender a las familias desplazadas, pues la ciudadanía coincide en que se debe actuar con seriedad y sin tintes partidistas, buscando alternativas de reubicación.
En palabras de Ramírez Casas, es momento de que el comercio ambulante evolucione hacia una presentación más atractiva y ordenada. “Hace falta que los puestos sean limpios y con identidad visual, algo que genere confianza y dé buena imagen, como sucede con el tubero en Colima”, expresó.
El mensaje ciudadano es claro: quieren un Tecomán limpio, ordenado y con identidad, pero sin dejar de lado la justicia social. La legitimidad que hoy tiene el Ayuntamiento deberá traducirse en soluciones incluyentes que equilibren desarrollo urbano con bienestar económico.
