Por Yensuni López Aldape
¿Qué hay detrás de los supuestos descuentos que presumen los alcaldes y la empresa Sur de Jalisco?
A primera vista parecen un alivio al bolsillo, pero en realidad son un espejito más, una jugada que luce bien en la foto y que deja demasiadas dudas sobre el beneficio real para la gente. Y ojo, esto no es de un solo color político: se ofrece igual por políticos de Morena que por los de enfrente; el truco es siempre el mismo, y ya va siendo hora de que los ciudadanos dejemos de aplaudir ilusiones baratas.
En las últimas semanas, la empresa de transporte ha recorrido municipios y saludado políticos. Y como ya sabemos, basta mostrarles un escenario fértil de votos para que acepten cualquier propuesta simplona, poco seria, pero que luzca rentable en términos de imagen.
Así han surgido los famosos convenios de “descuento” en boletos. Todo un ritual: se presenta el documento en los cabildos, los regidores levantan la mano, se firma, se aplaude y se toma la foto oficial. Luego se difunde como gran noticia, y los alcaldes sonríen satisfechos, como si con ese papel hubieran resuelto el eterno problema del costo del transporte.
Pero nadie explica nada. No hay detalles claros de la naturaleza de los convenios, ni falta que hace: con que el ciudadano escuche la palabra “más barato”, se le da por servido. El truco está en el silencio: se habla de un 50% de descuento, pero nunca se define sobre qué tarifa base. Hoy puede costar 70 pesos el boleto, mañana 80, pasado 90 o más de cien, y el descuento seguirá pareciendo atractivo, aunque en realidad ya no represente lo que el usuario esperaba.
El convenio en Tecomán ya se firmó, con Armando Reyna como anfitrión y con la foto del recuerdo como prueba del supuesto logro. Y para no quedarse atrás, ahora llega hasta tierra tecomense una comitiva enviada por el alcalde de Colima, Riult Rivera, a repetir la fórmula. ¿Para qué venir a anunciar lo mismo en tierra ajena? Muy sencillo: porque la foto no tiene domicilio ni jurisdicción y las sonrisas en campaña siempre son bienvenidas.
Aquí conviene detenerse en otro ángulo. El pleito entre los Rojos de Colima y el Sur de Jalisco no es nuevo; es un tema de años. Y aun así, los alcaldes no dudan en respaldar a una línea de transporte foránea, sin exigirle transparencia ni garantías, mientras que a las empresas locales las relegan al discurso bonito de “consume lo nuestro”. Si en verdad el interés fuera la gente, lo mínimo sería exigir a ambas líneas un precio base fijo, a partir del cual se aplicara el descuento. Eso sí sería poner al ciudadano por delante, no la promoción política.
El trasfondo es claro: Sur de Jalisco (astutamente) entiende el juego. Saben que los políticos en campaña no razonan, solo sonríen. Les ofrecen un escenario de aplausos y votos, y ellos ceden encantados. La empresa asegura convenios, los alcaldes presumen logros y la ciudadanía se queda con la ilusión de un beneficio que tal vez nunca vea reflejado en su bolsillo.
Al final, lo único seguro es que el supuesto “medio boleto” puede terminar costando entero. Así juegan y chamaquean a los políticos y, peor aún, a los ciudadanos que seguimos aplaudiendo espejitos.
Mientras ese juego ocurre en las calles, otro abandono se eleva en cifras y dolor: los abuelos. El 28 es la fecha oficial para celebrarlos, pero detrás de los abrazos y discursos está la realidad: muchos de los abandonados son hombres que cometieron el error de heredar en vida. Entregaron casa o terreno con la esperanza de ser cuidados, y terminaron corriendo con la soledad como herencia.
Así, en Tecomán, el Asilo de Ancianos sobrevive gracias al apoyo de gobierno, ciudadanos y patronato, este 21 de agosto organiza un “evento retro” para recaudar fondos. Comprar un boleto no es caridad: es justicia. Después de todo, celebrar a los abuelos no es darles un “feliz día”, sino reconocer que muchos viven entre el abandono y la depresión, que la vejez necesita dignidad. Y ojo: nadie está exento, si bien nos va, todos llegaremos a viejos. La pregunta es: ¿queremos vivirlo con compañía o con olvido?
Desde las Trancas… nos vemos el martes, antes o después, según el ruedo.
