El cáncer cervicouterino continúa entre las principales causas de muerte por cáncer en mujeres mexicanas. Aunque existen estudios preventivos como el Papanicolaou o la prueba de Virus del Papiloma Humano (VPH), muchas mujeres posponen sus revisiones por falta de tiempo, recursos o la falsa idea de que sin síntomas no hay riesgo.
En una jornada médica gratuita dirigida a mujeres de zonas rurales, el ginecólogo Rubén Cortés llamó a tomar en serio la prevención. “El cáncer cervicouterino es silencioso; muchas veces no da señales hasta que es demasiado tarde. Hay que acudir al ginecólogo al menos una vez al año, aunque se sientan bien”, señaló.
Explicó que el VPH, transmitido por vía sexual, es uno de los principales factores de riesgo. Sin embargo, la falta de información provoca que muchas no se hagan pruebas o no den seguimiento a resultados alterados. Indicó que, tras varios estudios normales, la vigilancia puede espaciarse a cada tres años, pero nunca abandonarse.
Entre las consecuencias del descuido ginecológico mencionó el cáncer en etapas avanzadas, miomas, infecciones crónicas, sangrados severos y, en casos graves, la pérdida del aparato reproductor o la vida. “Un cáncer detectado a tiempo es tratable; tarde, el pronóstico cambia”, advirtió.
Recordó que en la reciente jornada del Patronato del Hospital General de Tecomán se ofrecieron valoraciones gratuitas, pero subrayó que la salud requiere atención constante. “Si no pudieron acudir, busquen su centro de salud o instituciones de apoyo. Lo importante es no dejar pasar el tiempo”.
Finalmente, insistió en que la prevención debe ser un hábito: “Ir al ginecólogo no es solo cuando algo duele. La medicina preventiva es el mejor escudo para salvar vidas”.
