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Aguafiestas

El senador de la República y secretario de la Comisión de Marina, Virgilio Mendoza, no se anduvo con rodeos. Con declaraciones directas, sin maquillaje ni cortesía política, le estalló en la cara a la alcaldesa de Manzanillo, Rosa María Bayardo, la bomba de tiempo que representa el caos vehicular generado por el puerto.

Justo cuando Bayardo se regodeaba en su auto-coronación como candidata virtual de Morena a la gubernatura 2027-2033, arropada por los besamanos de Joel Padilla, Evangelina Bustamante y el camaleónico Leoncio Morán, apareció el senador Verde con un baño de realidad: le recordó que la ciudad se cae a pedazos por los embotellamientos diarios causados por la pésima gestión portuaria… y que ella es la primera responsable.

“No debemos normalizar los embotellamientos diarios a la salida del puerto de Manzanillo. La alcaldesa Rosa María Bayardo debe mostrar liderazgo y reunir a todos los involucrados —transportistas, navieros, aduaneros, ASIPONA y demás malas yerbas— para buscar una solución”, disparó sin titubeos el dos veces alcalde del puerto.

Mendoza, quien conoce el teje y maneje de Manzanillo mejor que los actuales ocupantes de Palacio Municipal, fue claro: aunque el puerto sea federal, el problema es urbano y municipal, y la alcaldesa no puede seguir pateando el bote. Advirtió que ni la Secretaría de Marina ni ASIPONA vendrán a arreglar lo que corresponde a su administración.

El senador exigió además un estudio serio de vialidades, no simulaciones ni maqueta-fantasías, para evitar que el nuevo puerto de Cuyutlán se convierta en otro San Pedrito: caótico, contaminante y fuera de control.

La sacudida no le cayó nada bien a Bayardo. Desde uno de sus medios de control, intentó descalificar el mensaje virgilista acusándolo de “disfrazar política con técnica”. ¡Vaya novedad! ¿Acaso no es ese el juego de todos?

Lo que sí es un hecho es que Mendoza dijo en voz alta lo que muchos en Manzanillo murmuran: que la alcaldesa prefiere estar en campaña que en funciones; que mientras los ciudadanos sufren horas atrapados en el tráfico, ella anda recibiendo bendiciones políticas de oportunistas y conversos.

Porque sí, el contexto está enrarecido: pugnas internas, traiciones, acuerdos en lo oscurito y una clase política más interesada en repartirse el botín que en resolver los problemas reales. Pero también es cierto que la primera en la fila de los responsables se llama Rosa María Bayardo. No es la de Villa de Álvarez ni la de Cuauhtémoc. Es ella, aquí, ahora.

Se dice que…

*El uso y abuso de escritos apócrifos para golpear a figuras de la farándula política local está desatado en las benditas redes sociales. Y esto apenas comienza. Como donde las dan las toman, ya se empiezan a identificar a sus autores intelectuales y materiales… con efecto búmeran.

*Quien ríe con los anónimos, es porque le gusta llevarse. Pero que aguante vara cuando le toque. Días de unos… vísperas de otros.

*El envidioso no solo sufre por sus propios males —pobreza franciscana, violencia, inseguridad y abandono—, sino también por los bienes ajenos: los que disfrutan los hombres y mujeres del poder 4T-II. Enriquecimiento súbito, conversiones empresariales exprés, autos y relojes de alta gama, residencias de lujo, viajes, viejes y más viejes… etc., etc., y etc.