En este momento estás viendo Colima, de la explosión de granadas a la explosión social

Colima, de la explosión de granadas a la explosión social

Por Yensuni López Aldape

Colima, ese bello estado donde las explosiones pasan “de noche” y los políticos pasan “de día” sin verlas. El domingo por la noche, Tecomán tuvo su propia función de fuegos artificiales, con dos explosiones presuntamente de granadas en diferentes colonias: una en una tienda y otra en un centro de tratamiento de adicciones. Pero como aquí la violencia es pan de cada día, nadie dijo nada. Ni un comunicado del gobierno municipal, ni una condena de las autoridades estatales. Nada. Al parecer, ya ni el estruendo es suficiente para despertar a quienes deberían estar atentos. Porque claro, son cosas que pasan cuando la seguridad es solo un concepto bonito en los discursos.

Y mientras el lunes amanecía con el eco de las explosiones aún resonando en la mente de quienes sí las escucharon, Colima conmemoraba el 20 Aniversario luctuoso del profesor Gustavo Vázquez. Seguramente, desde donde esté, lamenta el estado en que se encuentra su querido Tecomán y su aún más querido Colima. Hubo dos homenajes: uno, discreto y nostálgico, con un puñado de priístas que aún no han saltado a Morena (tal vez algunos por falta de un líder de su calibre, no por falta de ganas). El otro homenaje, el oficial, con la gobernadora en escena, envuelta en un impresionante operativo de seguridad. Y sobre los granadazos, ¿qué dijo? Absolutamente nada. Claro, no es como si se pudiera entrevistarla, a menos que seas de su círculo aprobado. De lo contrario, te llevas un empujón de sus guaruras, un codazo en el estómago o, si tienes suerte, solo un pisotón bien dado.

En el municipio, la misma historia: silencio absoluto. Tecomán es el paraíso de la negación, donde lo único que importa son los apoyos, las fiestas y la campaña de afiliación de Morena. Porque lo electoral es prioridad, la seguridad… bueno, eso es problema de quien la necesita.
Pero si de explosiones hablamos, la de los docentes fue otra que hizo temblar la estructura gubernamental (o al menos la intentó sacudir). Manifestarse tarde es mejor que nunca, pero cuando un gobierno que te prometió protegerte ahora te deja sin seguridad laboral y te obliga a mantener un sistema de salud colapsado con tu propio salario, la indignación es inevitable. ¿Y la respuesta de la gobernadora? Extrañarse de la reacción del magisterio. Vaya sorpresa. Pero eso sí, se ofreció amablemente a llevar sus demandas al gobierno federal, pero no a atender en persona a los docentes, como por qué haría eso, si solo es la gobernadora.

Los maestros ahora tienen que ser más inteligentes en su lucha. Sus líderes, con sus promesas y dádivas, los han llevado al filo del abismo. Y ahí, justo cuando ya no hay más suelo bajo los pies, comienzan a reaccionar. Pasó con el INE, pasó con el poder judicial, pasó con el “Morenavit” y, si nadie lo frena, pasará con el ISSSTE. Así que a despertar, porque cuando llegue el golpe, ya no habrá marcha atrás.

Mientras tanto, en Tecomán, la fiesta sigue. Que exploten las calles, que los políticos sigan en su eterna sumisión, mientras sus intereses no sean tocados. Y hablando de políticos, parece que la estrategia de promoción política con las mujeres está saliendo peor de lo esperado. Hace unas semanas, en una conferencia para mujeres, la ponente decidió brillar con una frase de oro: “Dios hizo al hombre primero, porque echando a perder se aprende”. Risas y aplausos entre las asistentes. Ahora imaginen si un hombre dijera lo contrario. Lo estarían crucificando.
No, señora, así no se construye el empoderamiento femenino. No hace falta menospreciar al otro género para destacar. La lucha no es contra los hombres, es contra un sistema que sigue fallando.

Y para rematar, en la rueda de prensa de este martes, la secretaria de promoción política del PAN volvió a sorprendernos con su gran iniciativa: cursos de paletas de bombones. Porque, según ella, es lo que las mujeres piden para “estar entretenidas”. ¿En serio? Más allá de que pueda ser un emprendimiento, las mujeres necesitan políticas públicas reales. No quieren entretenimiento, quieren protección, oportunidades y un camino para alcanzar sus metas sin depender de nadie. Educación, formación, empleo digno. No más simulaciones de políticos “trabajando”.

Pero bueno, ya me “entretuve” escribiendo. Nos vemos el próximo martes, Desde las Trancas.