Por Yensuni López Aldape
Los retos virales que circulan en redes sociales pueden pasar de una simple tendencia a convertirse en un riesgo grave para la salud de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, advirtió el comisionado estatal de Salud Mental y Adicciones, Guillermo Blanco Govea, quien llamó a madres y padres de familia a mantenerse atentos a los contenidos que consumen sus hijos.
El funcionario recordó que en años anteriores se difundieron desafíos como el de la “Ballena Azul”, relacionado con casos de muertes entre menores, además de otros retos que involucraban prácticas peligrosas y el uso de medicamentos sedantes.
Entre estos últimos mencionó el reto relacionado con el diazepam, en el que los participantes buscaban demostrar cuánto tiempo podían permanecer bajo los efectos de un sedante, así como prácticas de asfixia o compresión con la intención de provocar cianosis, es decir, que la piel adquiriera una tonalidad azulada.
Sin embargo, advirtió que este tipo de conductas no han desaparecido y que constantemente surgen nuevas tendencias en redes sociales.
Uno de los casos que actualmente genera preocupación es el uso de paracetamol como parte de un reto viral, debido a que el consumo excesivo de este medicamento puede provocar una intoxicación severa y daños graves al hígado.
Blanco Govea explicó que el riesgo depende de factores como la edad y el peso de la persona, pero una intoxicación importante puede ocasionar una lesión hepática grave e incluso fulminante, con consecuencias que pueden llevar al paciente a requerir un trasplante de hígado.
“Sabemos que el paracetamol es un medicamento muy peligroso para la funcionalidad hepática”, enfatizó.
Ante este escenario, consideró preocupante que contenidos de este tipo puedan ser replicados por menores que, al observarlos en redes sociales, buscan participar para obtener reconocimiento, seguidores o una mayor cantidad de “likes”, sin dimensionar las consecuencias que puede tener la práctica.
El comisionado explicó que quienes generan estos desafíos persiguen principalmente viralizar y monetizar sus contenidos, mientras que quienes los reproducen buscan también obtener seguidores y la gratificación que producen las interacciones en redes sociales.
Esta dinámica, agregó, puede convertirse en una conducta adictiva debido a que la interacción constante en plataformas digitales genera una sensación de recompensa asociada con la liberación de dopamina en el cerebro.
Por ello, Blanco Govea consideró que la regulación del uso de dispositivos electrónicos entre menores debe avanzar, particularmente en espacios como las escuelas, donde también pueden presentarse situaciones de exhibición, ridiculización o acoso mediante videos que posteriormente son difundidos en redes sociales.
El especialista subrayó que niñas, niños y adolescentes requieren acompañamiento de sus familias para enfrentar este tipo de contenidos y aprender a distinguir entre una tendencia aparentemente inofensiva y una conducta que puede poner en riesgo su integridad “lo que se busca es que evitemos riesgos”, sostuvo.
Ante la proliferación de retos que convierten prácticas peligrosas en entretenimiento, el llamado es a que las familias no sólo supervisen el tiempo que sus hijos pasan frente a los dispositivos, sino también qué contenidos consumen, qué retos están siguiendo y qué conductas están siendo normalizadas en redes sociales.
