En este momento estás viendo ¿Que qué hace un regidor?… mejoraría la pregunta ¿Qué ha hecho David Grajales?

¿Que qué hace un regidor?… mejoraría la pregunta ¿Qué ha hecho David Grajales?

Por Yensuni López Aldape

Hay cosas que por sí solas llaman la atención y, cuando se juntan con otras, terminan por levantar la ceja. Esta semana el regidor David Grajales decidió lanzar en redes sociales una campaña para explicarle a la ciudadanía qué hace un regidor, apoyándose incluso en imágenes generadas con inteligencia artificial y con lo que dice el reglamento. Y, mire usted, qué bueno que nos lo explique, porque conocer las funciones de quienes ocupan un cargo público siempre será saludable. El detalle es que, después de ver sus publicaciones, la pregunta inevitable no es qué hace un regidor, sino qué ha hecho David Grajales como regidor.

Porque una cosa es describir las obligaciones del puesto y otra acreditar el trabajo realizado desde él. Y aquí es donde las actas de Cabildo disponibles en el portal del Ayuntamiento —sin pretender que sean el expediente completo de todas las sesiones— permiten cuando menos asomarnos a su desempeño. Lo que aparece es un regidor que participa, vota y toma la palabra, particularmente cuando las sesiones entran en terrenos de discusión política. También hay constancia de su participación en comisiones. Es decir, sería injusto decir que no aparece. Sí aparece. La cuestión es para qué aparece y qué deja después de intervenir.

En las sesiones revisadas, una parte de su protagonismo está relacionada con el intercambio político con otros integrantes del Cabildo, particularmente Gabriel Reyes Haro. Y aquí hay una diferencia que vale la pena hacer: confrontar, responder, fijar postura o defender una posición también es parte de la política, pero no puede convertirse en el sustituto del trabajo de representación. Porque al ciudadano poco le sirve saber quién ganó la discusión si al final no queda una propuesta, una gestión, una solución o por lo menos un asunto concreto empujado desde la regiduría.

Por eso la campaña de “¿qué hace un regidor?” resulta tan oportuna. No porque esté mal explicar el cargo, sino porque la explicación abre automáticamente la puerta a revisar el ejercicio del cargo.

Si un regidor nos dice que debe representar a la ciudadanía, vigilar la administración, participar en comisiones y proponer soluciones, entonces la pregunta siguiente es perfectamente válida: ¿cuáles de esas cosas podemos identificar en su trabajo público? No hace falta hacer una auditoría de asistencias ni contar palabra por palabra cada intervención; basta revisar qué temas ha colocado, qué propuestas ha impulsado que dejen beneficios reales y qué resultados pueden asociarse con su gestión.

Y hay otro asunto que tampoco es menor con David Grajales. Su llegada a una diputación local en 2022 ocurrió por una circunstancia particularmente dolorosa. Un cruel capricho del destino le abrió aquella puerta. Después buscó permanecer en el Legislativo mediante la vía electoral y, tras no conseguirlo, volvió a aparecer en la boleta de 2024, esta vez como primer regidor propietario de Morena en Tecomán.

Y ahí está otra vez. Con exposición, con redes, con micrófono y profesionales contratados para que lo hagan ver accesible y trabajador solo por pararse en un evento. Está ahí, buscando una nueva oportunidad de permanecer en el escenario político. Maquillaje, cámara y acción edición IA. Todo preparado para su gran número de seguidores de redes, algunos de Sri Lanka por cierto.

Y querer seguir en política tampoco tendría nada de malo. Al contrario, cada quien tiene derecho a aspirar a lo que quiera. Pero cuando la política se convierte en carrera personal, hay que preguntar ¿qué está haciendo mientras ocupa el cargo que utiliza como plataforma para mantenerse vigente?

Una regiduría no debería medirse por cuántos pleitos protagoniza su titular, cuántas veces aparece en una fotografía o cuántos banners puede producir una herramienta de inteligencia artificial. Mucho menos por la gran cantidad de seguidores de Asia y medio oriente. Se mide por representación, vigilancia, propuestas, gestión y resultados. Y si David Grajales quiere explicarnos qué hace un regidor, adelante. La ciudadanía merece saberlo.

Pero después de la explicación lo interesante sería un informe de labores: que nos diga qué ha hecho él.

Porque para explicar lo que debería hacer un regidor basta una publicación.

Para demostrar lo que hizo, hacen falta hechos.

Y ya que hablamos de lo que hace un regidor, también habría que preguntar qué pasó con su programa de apoyo a microemprendedores. Porque, como dicen, prometer no empobrece. Anunció el programa, pero hasta ahora no conocemos beneficiarios ni resultados. La explicación fue que los apoyos eran muy “pequeños” y por eso no quería mostrarlos en redes. Bueno, no se trataba de presumirlos, sino de informar.

Y de sus comisiones, ¿qué informe puede dar? Porque no todo es defender al alcalde cuando Haro cuestiona. También hay que trabajar, proponer y rendir cuentas.

Desde estas trancas seguiremos atentos a los movimientos de quienes hoy ocupan un espacio en el Cabildo pero que todos sabemos que ya andan buscando mantenerse en la escena política rumbo a 2027. David Grajales no sería el único; hay más nombres que iremos revisando con calma, uno a uno, a partir de lo que dicen, lo que hacen y, sobre todo, de lo que dejan como resultado. Para bien o para mal en la política también siempre hay quienes ya están pensando en la siguiente estación mientras todavía transitan por la actual. Y por aquí, desde las trancas, nos gusta mirar el camino completo.