El gusano barrenador representa un problema sanitario y económico para el sector ganadero de Colima. De acuerdo con el investigador de la Universidad de Colima, Daniel Figueroa Chávez, en el estado se han acumulado más de 300 casos y, hasta el 27 de julio, permanecían 58 activos, aunque la cifra podría ser mayor debido a casos que no son reportados por temor a la cuarentena del ganado.
El especialista explicó que la infestación provoca heridas abiertas que pueden derivar en otras enfermedades y elevar considerablemente los costos de recuperación. La pérdida de un bovino adulto puede representar entre 25 mil y 35 mil pesos, mientras que la muerte de un becerro implica un impacto a largo plazo para el productor, al retrasar por años la posibilidad de obtener nuevos ingresos de la vaca.
Figueroa Chávez señaló que Ixtlahuacán y Minatitlán concentran el mayor número de casos activos, seguidos por Manzanillo, Villa de Álvarez y Colima. Ante esta situación, llamó a los ganaderos a vigilar constantemente a sus animales, reportar cualquier caso y evitar remedios caseros que puedan agravar las lesiones. Agregó que instituciones académicas, autoridades y organismos del sector trabajan de manera coordinada para capacitar a los productores, atender los casos y reducir el impacto económico de esta plaga.
