El avance del mar sobre algunas zonas de la costa del Pacífico no es un fenómeno aislado ni significa que el océano simplemente esté “recuperando su espacio”; responde a una combinación de factores relacionados con el cambio climático, el aumento del nivel del mar y la pérdida de manglares, advirtió el divulgador ambiental Carlos Martínez Perea, Charly Aventuras MX.
Explicó que el incremento de la temperatura global favorece fenómenos meteorológicos más intensos, con huracanes y tormentas capaces de generar mar de fondo durante periodos más prolongados.
“Antes, estos cambios ocurrían durante cientos o miles de años; ahora los estamos viviendo en apenas unas décadas y eso no da tiempo para que los ecosistemas ni las comunidades se adapten”, señaló.
A este escenario se suma el deshielo de los polos y el consecuente incremento del nivel del mar, lo que permite que el oleaje alcance zonas que anteriormente permanecían fuera de su influencia.
Martínez Perea destacó además el papel de los manglares como barreras naturales frente al oleaje. Su desaparición deja las costas más expuestas a la erosión.
“Donde existen manglares el mar de fondo suele causar daños menores; donde esa vegetación desapareció, el oleaje empieza a escarbar la costa con mucha mayor facilidad”, explicó.
Otro factor de riesgo, añadió, es el crecimiento urbano en zonas costeras. Advirtió que durante el estiaje algunas áreas pueden parecer seguras para construir, pero su comportamiento cambia durante la temporada de lluvias y de mayor oleaje.
Por ello, consideró indispensable consultar los atlas de riesgo y realizar estudios que contemplen el comportamiento histórico del litoral antes de autorizar nuevas construcciones.
“No basta con analizar uno o dos años; hay que revisar décadas de información para conocer hasta dónde puede llegar el agua”, sostuvo.
Finalmente, llamó a fortalecer la conservación de los manglares y a incorporar criterios científicos en la planeación territorial, pues el cambio climático ya está modificando las condiciones de las costas y aumentando la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en ellas.
