Francisco Larios, integrante de la asociación local de apicultores, advirtió sobre el riesgo que representa la presencia de enjambres de abejas sin control, ya que podrían afectar tanto la seguridad de la población como la calidad genética de las colmenas manejadas por productores.
Señaló que cuando se detecta un enjambre, lo más adecuado es capturarlo y trasladarlo a un lugar específico donde pueda mantenerse bajo resguardo, en vez de dejarlo libre o simplemente retirarlo del sitio, pues con frecuencia vuelve a establecerse en otra zona.
“Deberíamos agarrarlas y traerlas a un lugar donde se puedan ubicar; si no, se vuelven a ir y el problema continúa”, expresó.
Larios explicó que uno de los principales problemas es la mezcla genética entre abejas sueltas —cuyo origen y comportamiento se desconocen— y aquellas que se encuentran bajo manejo en cajones o colmenas tecnificadas.
Indicó que la mayoría de los apicultores trabajan con genética seleccionada, buscando ejemplares menos agresivos y con mejores características productivas. Sin embargo, al cruzarse con enjambres sin control, se pueden perder esos avances, afectando la actividad apícola en la región.
Finalmente, hizo un llamado a que se implementen protocolos adecuados para el manejo y reubicación de enjambres, a fin de proteger tanto a la población como al sector apícola local.
