Por Yensuni López Aldape
Hay un chiste viejo que dice: ¿cuántos ingenieros se necesitan para cambiar un foco? Cambias “ingenieros” por cualquier profesión y el chiste funciona igual. Pero hoy, adaptándolo a nuestra fauna política local, la pregunta correcta sería: ¿Cuántos políticos se necesitan para una candidatura?
Se acerca el 2027, pero el verdadero año interesante es el 2026: el año del despellejadero, ese en el que veremos desfilar fotos, videos, abrazos forzados, alianzas instantáneas y sonrisas que no aguantan dos segundos sin Photoshop. Si ahora ya vemos imágenes de políticos “sumando”, imagínese lo que nos espera desde enero. Todos preocupadísimos por el rumbo de Tecomán… justo cuando se empiezan a acomodar las sillas de las candidaturas. ¡Qué coincidencia!
Y es que hay muy pocos puestos para tantos ganosos: una diputación federal, tres locales, una alcaldía y las regidurías. Nada más. Y con eso quieren que alcance para todo mundo. En cada partido hay quienes creen que pueden ganar en las urnas… y los otros, los que ya saben que no ganan ni un sorteo de feria, pero se pegan a alguien a ver si por ahí se cuelan. Todos cuentan en Facebook, todos están “en territorio”, todos “hacen su lucha”. Ahora es cuando ponerse truchas.
Porque seamos francos: las candidaturas no se reparten por resultados, sino por otros criterios más sofisticados: quién está mejor conectado, quién le mete más lana al proyecto… y sobre todo, quién es más dócil cuando le hablen “de arriba”. Pero aun cuando eso pase, el ciudadano puede y debe estudiar cada nombre con sus resultados, y expresarse en las urnas. Desde ahorita es el momento.
En Morena, por ejemplo, el secretario Julio Cano “busca”, “se dice”, “se presume” y “se sospecha”. Y el regidor David Grajales también trae la inquietud. Súmele a las diputadas Mirella Martínez y Yomira Carrillo, a Rafael Ortega y, por supuesto, a Armando Reyna, que se jugará la reelección muy seguramente.
Del diputado Rendón… ni para qué gastar espacio. Ni resultados, ni presencia, ni voz. Su ficha la jugará, como siempre, mamá. Porque donde él no llega, llegan los contactos de ella.
Los regidores de Morena seguramente querrían brincar, pero si se amarran al proyecto actual tal vez haya sorpresas. Liderazgo no han dado, pero para levantar la mano a favor sí son altamente confiables, así que no hay duda que, querrán revivir la experiencia como quien quiere repetir plato en la kermés.
El caso de Gina Camacho es otra novela. Tras quedar en orfandad por la ingratitud política, es natural verla coquetear con otros partidos. Levantará la mano, sí. Habrá que ver en qué siglas termina aterrizando… y si le abren la puerta.
No olvidemos en Morena a Elías Lozano, que seguramente estará presente también.
En el Verde, ya vimos la foto de Martín Pinto con los hermanos Orozco. Y esto apenas empieza; más de uno va a irse acercando para que lo vayan presentando. Sobre Juan Carlos Pinto, que de pronto se volvió fantasma político, puede que no sepamos tanto de su salida del PT pero sí sabemos que también está tocando puertas verdes.
El PRI… pobrecito. Sus cartas se reducen, dice una frase en una celebre serie “Lo muerto no puede morir”, tendría mis dudas con el PRI local… pero igual se van a pelear los espacios Jonathan Castillo, la maestra Coquín y Laura Montes (si la dejan). Y claro, los que sueñan con despertar políticamente… pero les da flojera pasar por un proceso y enfrentar un escrutinio real.
El PAN, con su “renovada” dirigencia encabezada por Jorge Pasión, trae perfiles como el regidor Jorge González. Eso sí, seguramente apostarán a una candidatura externa para colgarse de alguien más.
Y el MC… bueno, ¿qué hará cuando sus principales aliados ya migraron a otro partido? Allí sí que las matemáticas no salen.
Ahora vamos al elefante en la sala. La presidenta no quiere reelección para nadie en 2027. Y quizá sí, quizá genuinamente no quiere… pero también es cierto que trae detrás una ola de expriistas y familias incrustadas que ya se sienten eternas. Cortar de tajo a los que ya se afianzaron le acomoda perfecto.
Sheinbaum presentó una iniciativa para prohibir la reelección inmediata y eliminar el nepotismo. Se pensó para 2027, pero en el Congreso la movieron a 2030. Ella misma dijo: “yo la mandé para el 2027 y mi posición es que debería aprobarse para 2027”. Pero aceptó que la decisión la cambiaron senadores y diputados… esos que se benefician personalmente del ajuste. Qué casualidad, ¿verdad?
Mientras todo esto se cocina a fuego medio, las carreteras siguen bloqueadas por hartazgo social, los medicamentos siguen escasos y en los hospitales agradecen donaciones hasta de gasas. Los limoneros siguen perdiendo en lugar de ganar. Pero en el parque Metropolitano —ahí sí— se pueden tomar la foto: once políticos para entregar diez computadoras. Simbólicas, por supuesto.
Ya lo dije: son muchos para cambiar un foco, pero el que logra subirse a la escalera, ya desde arriba se pregunta: “¿Y si lo cambio… cómo aseguro que vuelvo a subirme después?”
Calma, calma, calma… amigo lector. Por lo menos este diciembre todavía podrá descansar un poco.
En enero… hablamos del tema
Porque ahí sí, prepárese: comenzará el festival de la selfie política que estaremos viendo Desde las Trancas.
