El maestro Enrique Molinero Mesina, docente de tiempo completo en Tecomán y residente de Villa de Álvarez, lamentó las afectaciones que miles de automovilistas enfrentan diariamente debido a los trabajos de modernización en la autopista Colima–Tecomán–Manzanillo, los cuales, dijo, carecen de una adecuada planeación y supervisión.
“Falta una buena planeación en la obra. Yo viajo todos los días a Tecomán y veo que hay tramos donde se hizo un pozo hace más de 15 días y no le han hecho nada. No se nota un avance claro, ni una organización que permita circular con seguridad o agilidad”, expresó.
Molinero señaló que en otras ciudades, como Guadalajara, las autoridades implementan medidas que permiten mantener el flujo vehicular durante las obras. “Allá ponían lonas grandes y bien informativas, establecían horarios para abrir los dos carriles. Aquí podrían hacerlo, por ejemplo, de siete de la tarde a siete de la mañana, pero no se ha hecho”, comentó.
También criticó la escasa presencia de trabajadores en los tramos en reparación y la aparente falta de recursos para avanzar. “Se ven pocos trabajadores, y sé de buena fuente que no les han liberado dinero porque no han comprobado los trabajos. Eso retrasa todo”, señaló.
El maestro agregó que otro problema es la falta de coordinación con la Guardia Nacional, encargada de la seguridad carretera. “Es increíble la poca reacción que tienen ante un accidente. Hay testimonios de personas que quedaron atrapadas hasta cinco horas, como el caso de don Rogelio, de Pasteles Conchita. Gente deshidratada, niños sin biberones… es lamentable”, relató.
Finalmente, subrayó que el principal problema es la mala planificación de la obra y la deficiente respuesta ante las emergencias. “Qué bueno que la obra la tenga una constructora de Tecomán, pero está fallando en la organización. Urge que se tomen medidas para no seguir afectando a quienes tenemos que usar esa vía todos los días”, concluyó.
