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Apicultor armeritense advierte sobre proliferación de abejas silvestres tras fumigaciones en Tecomán

El apicultor Francisco Larios Barbosa manifestó su preocupación por el incremento de abejas silvestres en la región, fenómeno que atribuye a las fumigaciones agrícolas realizadas en municipios vecinos como Tecomán, las cuales han provocado la desaparición de colmenas manejadas y el crecimiento descontrolado de enjambres silvestres.

“Esto lo dejamos claro en una reunión reciente: a raíz de las intoxicaciones que ha habido en los últimos años, las abejas silvestres han sobrevivido más que las de colmena. Nosotros manejamos líneas de abejas ‘mansas’, pero esas son muy susceptibles a cualquier químico. En cambio, las silvestres son más resistentes, aunque también mucho más defensivas”, explicó.

Larios Barbosa detalló que las fumigaciones han dejado grandes zonas sin colmenas productivas, lo que ha favorecido que los enjambres silvestres encuentren amplias áreas de alimentación y se reproduzcan rápidamente.

“En Tecomán, por ejemplo, las fumigaciones prácticamente acabaron con la mayoría de nuestras colmenas, pero los enjambres silvestres sobrevivieron y ahora se están expandiendo naturalmente. Eso se convierte en un problema, porque esas abejas no son fáciles de manejar y pueden representar un riesgo para la población”, advirtió.

El apicultor señaló que los productores intentan rescatar estos enjambres para reubicarlos y transformarlos en colonias más dóciles, aunque el proceso es lento y complejo.

“Cuando rescatamos un enjambre, debemos cambiarle la reina por una de raza mansa, y ese cambio tarda alrededor de 60 días para que las nuevas generaciones de abejas sean más tranquilas. Sin embargo, de cada diez enjambres que intentamos rescatar, apenas uno se adapta a las colmenas; las demás vuelven a irse, porque son silvestres y buscan mantenerse así”, explicó.

Larios Barbosa llamó a las autoridades y a los agricultores a regular las fumigaciones y fomentar prácticas agrícolas más sostenibles, pues —dijo— la pérdida de abejas manejadas y el aumento de colonias silvestres podrían generar problemas ecológicos y de seguridad en las comunidades rurales.