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Igualdad de palabra, violencia de hecho… Protejamos a las mujeres, mientras no se toque el presupuesto

Por Yensuni López Aldape

En Tecomán, el Cabildo decidió desaparecer el Instituto Tecomense de las Mujeres, creado en 2014 como un organismo descentralizado, con autonomía y capacidad de decisión. En su lugar, lo redujeron a una jefatura municipal. Oficialmente se dice que no significa un retroceso, pero la realidad es otra.

Hay que poner las cartas sobre la mesa: el Instituto nunca cumplió la función para la que fue diseñado. En lugar de estar dirigido por una activista con trayectoria real en la defensa de los derechos de las mujeres, se convirtió en un botín político. El puesto lo ocupaba la operadora que más votos aportó en campaña, como premio de consolación. ¿Resultado? Un espacio mutilado de origen: campañas de pláticas en colonias, talleres de ocasión y alguna que otra capacitación a funcionarios… intentos aislados, pero nunca una lucha frontal que impactara en la reducción de la violencia contra las mujeres. Los índices se han mantenido y la violencia sigue siendo el pan de cada día.

Sin embargo, aunque el trabajo era limitado, existía una ventanilla: alguien que al menos le decía a la mujer violentada a dónde acudir, que ofrecía un acompañamiento mínimo, pero acompañamiento al fin. Ahora ni eso está claro. Nadie sabe dónde quedó la oficina de la nueva jefatura. ¿Será en la presidencia municipal? Y pregunto: ¿qué mujer se atreverá a ir a denunciar que la golpea un esposo policía, un militar o un funcionario, entrando de frente al palacio municipal, bajo la mirada de todo mundo?

Al principio pensé que esto era parte de la tendencia nacional de desaparecer instituciones, pero no: a nivel federal la instancia de las mujeres sigue existiendo. El único municipio que decidió dar el paso fue Tecomán. Y la verdad es que no les importó el Instituto, y menos les importará una jefatura.

Si el Instituto se limitó a ponerle “moñitos” a las mujeres con campañas rosas, naranjas o moradas ¿qué podemos esperar ahora? Si los funcionarios nunca tomaron en serio las capacitaciones en género, si el Plan Municipal de Desarrollo jamás pasó por el filtro del Instituto para incluir perspectiva de género, si nunca se trabajó en la inclusión real de mujeres en cargos directivos. Para muestra basta un botón: el salario de la directora del Instituto de la Mujer nunca estuvo a la par del de un homologo municipal.

Se podrá justificar con el argumento de los “pocos recursos”, pero todos sabemos que el dinero aparece cuando hay interés. Para la cultura del espectáculo y para la foto siempre hay presupuesto. Para la defensa de las mujeres, no.

Así que ahí está el resultado: una “jefatura” atada de manos, subordinada al alcalde en turno, condenada a la irrelevancia. La promesa de “no bajar la guardia” no es más que eso: una promesa. Y en Tecomán, todos sabemos lo que valen las promesas de nuestros gobernantes.

En síntesis, la violencia contra la mujer seguirá siendo un problema de cifras, de falta de recursos, discursos vacíos, desinterés y hasta ignorancia, mientras la institución que debería enfrentarlo fue reducida al nivel de una ventanilla más en el ayuntamiento. A las mujeres les cambiaron su derecho por un trámite. Y a los violentos, como siempre, tienen la comodidad de que nadie los estorbe.

Este es el panorama en Tecomán, instituciones que se reducen a oficinas invisibles, asilos que sobreviven con caridad y festivales de arte que dependen más de la vocación y la terquedad de los involucrados que del respaldo oficial. Tecomán parece vivir entre moñitos rosas, naranjas y dádivas, discursos vacíos y aplausos culturales de temporada. Lo demás, lo verdaderamente importante, se guarda, se deja donde pertenece (de acuerdo a los gobiernos), en el cajón del olvido.

Nos leemos el próximo martes, antes o después, hay que ver cómo se pone el ruedo, son varios temas, el discurso de Griselda Martínez, ex alcaldesa de Manzanillo, está que pica… y este miércoles se estrena delegado en el PRI local, veremos cómo se puede reconstruir y pegar lo que está roto. En el PAN local, “se amontonan” (léase con sarcasmo) militantes a votar por una nueva dirigencia… pero ya veremos…. Por supuesto, Desde Las Trancas.