En el marco del Mes del Adulto Mayor, que culmina el 28 de agosto, el Asilo de Ancianos La Purísima Concepción de Tecomán alista una semana de actividades especiales para honrar la vida y dignidad de sus 32 residentes. Sin embargo, más allá de los festejos, la institución lanza un llamado urgente a la solidaridad de la ciudadanía, pues enfrenta importantes retos económicos para seguir ofreciendo atención integral a los adultos mayores.
Del 22 al 28 de agosto, los residentes disfrutarán de una jornada especial que incluye paseo a la playa, actividades culturales, comidas especiales, misa y una cena de convivencia. “Será una semana festiva, para que sientan que son valiosos, que no están olvidados”, expresó María Elena González, administradora del asilo.
Pero detrás de esta celebración se encuentra una realidad preocupante: mantener a cada residente cuesta en promedio 9 mil pesos mensuales, incluyendo alimentos, medicamentos, pañales, servicios básicos y atención médica. De los 32 adultos mayores que actualmente viven en el asilo, sólo entre siete y ocho reciben algún tipo de cuota voluntaria familiar; el resto depende completamente de becas, pensiones y donativos.
“La mayoría son personas cuyos familiares ya no regresan. Nosotros no escatimamos: si se enferman, los llevamos al médico, compramos sus medicinas, les damos su dieta especial si la requieren, aunque eso implique más gastos”, señaló la administradora.
Para enfrentar estos desafíos, el asilo ha organizado una rifa benéfica con premios de 5 mil, 3 mil y 2 mil pesos. Cada boleto cuesta 100 pesos y puede adquirirse directamente en las instalaciones o contactando al personal. Se trata de una de las pocas estrategias de recaudación con las que cuentan, por lo que su éxito depende totalmente del apoyo ciudadano.
Además de la rifa, se puede apoyar con donaciones en especie. Actualmente se necesitan: frijol, lentejas, canela, galletas, estevia (para residentes con diabetes), aceite de cocina y, especialmente, pañales, cuyo consumo mensual representa un gasto aproximado de 19 mil pesos.
En el ámbito de la salud, sólo tres residentes cuentan con seguro médico. Los demás son atendidos por un médico contratado con recursos propios. En el aspecto emocional, reciben charlas ocasionales de psicólogos voluntarios, y cada quince días se celebra misa en la capilla del lugar, lo que representa un consuelo espiritual para muchos.
“Queremos que este mes no sea sólo de celebración, sino también de reflexión. Que la gente vea a nuestros adultos mayores con empatía y con ganas de ayudar. No se necesita dar mucho, basta con tener voluntad y corazón”, finalizó González.
