Estrés laboral, presión social y secuelas emocionales de la pandemia están provocando un repunte preocupante en los casos de ansiedad y depresión en Tecomán, alertó la Asociación de Psicólogos del Valle.
Mauricio Romero Machuca, secretario de la de la asociación, informó que actualmente siete de cada diez personas que acuden a consulta psicológica lo hacen por síntomas relacionados con ansiedad o depresión, lo que convierte a estos trastornos en los principales motivos de atención psicológica en la región.
“Muchos pacientes llegan primero al médico general por síntomas físicos como taquicardia, mareos, náuseas o dolores de cabeza, sin saber que en realidad están lidiando con un problema emocional”, explicó Romero Machuca.
Detalló que la ansiedad se manifiesta de distintas formas, como sensación de pérdida de control, tensión muscular, insomnio, dificultad para concentrarse o desgano generalizado, y advirtió que no atender estos síntomas a tiempo puede derivar en trastornos más severos, como ansiedad generalizada o depresión clínica.
Uno de los datos más alarmantes, dijo, es que ya se detectan casos de ansiedad en menores de apenas 9 años de edad. “A veces los padres piensan que se trata de flojera o berrinches, pero en realidad los niños están respondiendo a un entorno emocionalmente cargado o estresante”, señaló.
Citando datos del Inegi, Romero Machuca recordó que el 9.2% de la población mexicana ha enfrentado ansiedad o depresión en algún momento, siendo más frecuentes los casos en mujeres de entre 15 y 30 años, aunque puede presentarse en cualquier grupo de edad y nivel socioeconómico.
El psicólogo enfatizó la importancia de atender la salud mental de forma preventiva. “No debemos esperar a tener una crisis para buscar ayuda. Así como cuidamos nuestro cuerpo, también debemos cuidar nuestras emociones”, apuntó.
Finalmente, recomendó a la población estar atenta a los cambios de comportamiento, mantener hábitos de vida saludables, hacer ejercicio y buscar apoyo profesional ante cualquier señal de alerta emocional. “La salud emocional no es un lujo ni algo que deba postergarse. Es una necesidad básica para tener una vida plena”, concluyó.
