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CRIT del Bienestar

Pedirles congruencia a los políticos de la Cuarta Transformación es tan absurdo como esperar que el Tren Maya funcione sin retrasos o que un cactus dé cerezas. Inútil. Sobre todo, cuando hablamos del exclusivo club que habita el Segundo Piso de esa transformación prometida, cada vez más extraviada.

Ahí está el expresidente Andrés Manuel López Obrador, que en sus años de campaña tronaba contra Televisa y su Teletón, al que acusaba de ser “el lavadero de culpas de la mafia del poder”. Lo dijo claro: ni con todos los Teletones del mundo podrían resarcir el daño causado al pueblo de México. Pero bastó con que llegara a Palacio Nacional para que ese discurso ardiente se diluyera en agua bendita: de pronto, el Teletón se volvió “una noble causa” digna de respaldo presidencial… y de más de 800 millones de pesos públicos entregados con la misma mano que antes los señalaba.

Esa doble narrativa fundacional de la 4T, que algunos llaman pragmatismo, encontró eco en Colima, donde la gobernadora Indira Vizcaíno Silva descubrió —tras dos años de aparente epifanía administrativa— que el CRIT del Teletón es justo lo que le faltaba al estado. “Una obra muy necesaria”, dijo, “que ha ayudado mucho en otras partes del país”. Palabras casi calcadas a las del exmandatario tabasqueño… aunque dichas sin su talento para el disfraz.

La mandataria colimense se ha entregado en cuerpo y presupuesto al proyecto: puso el terreno, aportará más de 40 millones de pesos del erario incluyendo las aportaciones de la ciudadanía colimense, y ofreció que el CRIT local también atienda a adultos con discapacidad y a niños con trastorno del espectro autista. Todo muy humano. Todo muy sensible. Todo muy conveniente para una empresa privada que alguna vez fue emblema de la élite que tanto se criticó.

Y claro, aparecieron los aguafiestas, los de siempre, esos que no se tragan los cuentos institucionales. Los que osan sugerir que, en lugar de regalarle millones al Teletón, se apoye con esos recursos a las organizaciones locales, que hacen mucho con muy poco. Los mismos que se atreven a decir en voz alta que los hospitales públicos siguen sin medicamentos, sin aire acondicionado, sin lo básico.

La más punzante entre las voces críticas ha sido la de Griselda Martínez M., exalcaldesa de Manzanillo y eterna piedra en el zapato de Vizcaíno Silva. Desde el puerto, disparó sin filtro: “La gobernadora no es de izquierda, ni sabe gobernar. Anda boteando como adolescente para que un particular obtenga ingresos. No cambió nada. Seguimos igual o peor: gobernados por la improvisación y la indolencia”.

Griselda, con sarcasmo bien calculado, propuso una consulta ciudadana “a la 4T” para saber si el pueblo quiere entregar esos 40 millones al Teletón. Y tiene razón en una cosa: el dinero no sobra, el estado sigue endeudado y lo que se dona alegremente hoy, hará falta mañana. Eso sí: la consulta sería una pantomima, como todas las de la casa. El resultado vendría planchado desde la primera pregunta.

Se dice que…

*Baja la violencia, sube la esperanza: Indira Vizcaíno presume que los homicidios dolosos en Colima han bajado 35% en los primeros cinco meses del 2025. Y el alcalde de la capital, Riult Rivera, no se queda atrás: dice que en su municipio la baja fue del 56%. Buenas noticias, aunque conviene recordar que en este país las estadísticas son tan confiables como un pliego petitorio en campaña.

*Milagros rurales: ¿Y qué de malo tiene que el junior heredero de la experiencia y sabiduría, de un profesor jubilado, poeta y campesino de Buena Vista, Cuauhtémoc, se haya convertido en próspero empresario del transporte de carga y otros giros rentables? En la Cuarta Transformación, el verdadero cambio está en el giro… comercial.