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Una administración en suspenso

Desde el inicio de su administración en octubre de 2024, el presidente municipal del H. Ayuntamiento de Colima, Riult Rivera Gutiérrez, estableció como uno de sus compromisos principales ser un gobierno cercano a la población. En sus primeras declaraciones, mencionó: “Representa el inicio de esta nueva administración municipal, donde estaremos atentos para servirle a la gente y atender la problemática que hoy en día se puede ver”. Aparentemente, se refería a una serie de cuestiones que afectan la calidad de vida de los colimenses, como la creciente inseguridad, los altos índices de homicidios dolosos, las calles y avenidas deterioradas por los baches, así como las colonias populares del sur y oriente de la ciudad que permanecen en el abandono debido a la falta de servicios básicos. Sin embargo, a poco más de seis meses de iniciada su gestión, surge una inquietante pregunta: ¿Está cumpliendo realmente con sus promesas?

En lugar de enfocar sus esfuerzos principalmente en resolver los problemas urgentes de la ciudad, como la seguridad, el estado de las calles y la mejora de los servicios básicos en las zonas más marginadas, la administración de Rivera Gutiérrez ha priorizado la organización de eventos artísticos y gastronómicos.

Como respuesta a la crítica, a finales del mes de marzo pasado, llevó a cabo la entrega de la primera etapa del Andador La Estancia – Cardona, una obra que abarca 205 metros lineales, incluidos la construcción de banquetas, guarniciones y rampas de concreto, con una inversión superior a los 460 mil pesos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS). Sin embargo, los recursos erogados no provienen de los ingresos a las arcas municipales a través del pago del impuesto predial, sino de fondos federales destinados a la infraestructura social. Este detalle ha generado dudas entre los contribuyentes sobre si los recursos públicos locales se están utilizando para lo que realmente corresponde, o si están siendo desviados hacia la organización de eventos que no abordan las necesidades más urgentes de la ciudad.

Otro de los puntos que ha generado controversia es la falta de información precisa sobre el costo y la transparencia en la organización de eventos municipales. Un ejemplo claro de esto fue el Sábora Fest 2025, un evento artístico y gastronómico que se celebró en el centro de la ciudad del 20 al 23 de marzo. A tan solo diez días de su finalización, aún no se ha dado a conocer el monto exacto invertido en la contratación de los grupos musicales, artistas y la organización del evento. El propio alcalde, en una rueda de prensa el 26 de marzo, fue cuestionado sobre los costos y respondió que aún no sabía cuánto había costado el festival. Este hecho generó un sinfín de especulaciones y dudas sobre la gestión de los recursos públicos en el municipio.

El alcalde Rivera Gutiérrez argumentó que el municipio ha ingresado alrededor de 5 millones de pesos durante el evento, pero aún no ha presentado un desglose claro de los ingresos y egresos asociados a la organización del mismo. “Nosotros hemos hecho cada cosa con amplia claridad, por supuesto que cada acto le avisaremos viéndole a los ojos a la gente”, aseguró el presidente municipal. Sin embargo, estas declaraciones no han logrado disipar las dudas sobre la transparencia de su administración, y muchos ciudadanos siguen esperando que el gobierno local demuestre de manera tangible que los recursos públicos se están utilizando correctamente y en beneficio de todos y no solo de unos cuántos.

En lo que va de su mandato, la administración de Riult Rivera Gutiérrez ha sido criticada por su falta de enfoque en las problemáticas más urgentes de Colima, como la inseguridad y la infraestructura deteriorada, a la vez que se ha priorizado la organización de eventos que no parecen tener un impacto inmediato en la calidad de vida de los colimenses. Además, la falta de transparencia en cuanto a los costos y la gestión de los recursos para dichos eventos ha generado desconfianza en la población.

Mientras tanto, el alcalde continúa afirmando su compromiso con la transparencia y el servicio a la gente, pero será necesario que demuestre, con hechos concretos, que está dispuesto a anteponer las necesidades fundamentales de la ciudad por encima de los intereses relacionados con eventos que no abordan los problemas más urgentes.

La administración de Riult Rivera ha comenzado a destacar, en otras partes del país, como la capital de eventos artísticos y musicales. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por posicionar a Colima como un centro cultural, esta imagen de la ciudad como un referente de entretenimiento no ha logrado contrarrestar las críticas sobre la falta de atención a los problemas cotidianos que afectan a sus habitantes. La pregunta que persiste es si este enfoque en eventos es una respuesta a las necesidades de la comunidad o una forma de desviar la atención de los temas más críticos.

Se dice que…

*A medida que avancen los meses, la administración de Riult tendrá la oportunidad de rectificar y mostrar a los ciudadanos que sus compromisos no son solo promesas vacías, sino acciones concretas que realmente mejoren la vida de los habitantes de Colima. La transparencia y la rendición de cuentas deben ser los pilares sobre los que se construya el futuro de este gobierno.

*Si bien los eventos culturales y artísticos tienen un valor significativo, no deben ser la prioridad sobre cuestiones como la seguridad pública, la reparación de calles y la mejora de los servicios básicos. Los colimenses están esperando que la administración de Riult demuestre que la gestión de los recursos públicos puede ser transparente y orientada hacia el bienestar común, sin que los intereses de unos pocos prevalezcan sobre los de la mayoría.