María Magdalena Meraz Lombera ha dedicado gran parte de su vida a rescatar y cuidar animales en situación de abandono. Desde hace tres años, su labor se ha concentrado en Colima a través de su refugio Mascota Feliz, pero su compromiso con los animales comenzó hace más de 15 años en Michoacán, de donde incluso trasladó a los perros y gatos que había rescatado.
“Desde mi infancia siempre me ha nacido ayudar a los animalitos. Si veo a uno con hambre en la calle, ya no puedo comer. Ellos no pueden hablar, pero nos demuestran su cariño y confianza”, comenta.
Actualmente, en su refugio, ubicado a un costado de la carretera libre en la colonia Flor de Coco, alberga a más de 50 perros y gatos, muchos de ellos víctimas de abandono. Según María Magdalena, la mayoría de estos animales tenían dueños que, al verlos enfermos, simplemente los dejaron en la calle. “El problema es la irresponsabilidad de las personas. Dicen que no son suyos, que llegaron solos, pero la realidad es que los abandonan”, lamenta.
El mantenimiento del refugio no es sencillo. Requiere recursos constantes para alimentación, medicinas y cuidados veterinarios. “No tenemos salidas, no nos damos lujos porque cada peso se destina a ellos”, explica. A pesar de la carga emocional y económica, sigue adelante con su labor, impulsada por su amor incondicional hacia los animales.
A través de su página de Facebook Mascota Felices, busca generar conciencia sobre la adopción responsable y recibir apoyo de quienes deseen sumarse a su causa. “No podemos seguir recogiendo más y más si no ayudamos primero a los que ya están aquí”, concluye.