Con una charla en la que compartió sus experiencias en diferentes cargos dentro de la Universidad de Colima, el rector Christian Torres Ortiz Zermeño participó este viernes en el arranque de la capacitación a nuevos directivos de la institución. A lo largo de su intervención, subrayó la importancia de mantener el equilibrio entre la vida profesional y personal, así como la necesidad de actuar con disciplina, empatía y claridad de objetivos.
“10 consejos personales para la gestión universitaria” fue el título mediante el cual el rector compartió su visión para buscar el equilibrio entre la vida laboral y personal, pues desde su experiencia no se deben descuidar la familia ni los momentos importantes, porque son también una parte fundamental en la vida de las personas.
Como primer consejo, les pidió tener presente que cada acción y decisión que tomen dentro de la institución debe tener como propósito impactar positivamente en el desarrollo académico y profesional, tanto de los estudiantes como de la comunidad universitaria. El segundo consiste el ser pacientes y tener constancia.
“No se desesperen ni piensen que lo están haciendo mal o que les faltan capacidades; los procesos son así, toman tiempo. También necesitamos disciplina, y cada quien sabe cómo integrarla en su rutina diaria. Por eso les insisto en que es importante aprender a escoger las batallas: no se puede resolver todo al mismo tiempo. Siempre habrá prioridades”, les dijo.
El tercer consejo, considerado por el rector como uno de los pilares de la gestión universitaria, es el cuidado del bienestar físico, emocional y familiar. “Si cargas todo el peso al trabajo, tarde o temprano vas a enfrentar una dificultad; si lo cargas a la familia, el problema aparecerá en el ámbito laboral. Cuando hablamos de equilibrio, debemos tener muy claro cuáles son nuestras responsabilidades y objetivos en el trabajo. Eso implica ciertas horas de dedicación, pero no más, porque si te excedes, llegas a casa sin energía y ahí comienzan los conflictos familiares. Por eso es fundamental establecer metas claras y respetar los horarios”, señaló.
En el cuarto punto, les pidió desarrollar la empatía como herramienta de gestión, pues dijo que comprender a los demás fortalece las relaciones interpersonales, disminuye los conflictos y crea ambientes laborales más sanos. “Estos aspectos, además, ayudan a tomar mejores decisiones”, lo que está relacionado con el quinto punto, que es la escucha activa. “Para quienes tengan estudiantes, es importante que los escuchen, y no es solo platicar un ratito en la clase, invítalos a platicar y uno recibe información muy valiosa”.
En el sexto punto, titulado “Delegar y empoderar a sus equipos”, el rector subrayó la importancia de asignar responsabilidades de forma clara y estratégica. Explicó que, mientras algunas personas tienen más facilidad para asumir ciertas tareas, a otras les cuesta trabajo, por lo que es fundamental conocer bien al equipo y distribuir las actividades según las capacidades y fortalezas de cada integrante.
Agregó que muchas veces se cae en la idea de que, si uno no hace las cosas por sí mismo, no saldrán como espera. Sin embargo, invitó a cuestionar esa creencia: “Hacer todo sin ayuda no necesariamente te acerca al equilibrio; al contrario, puede desgastarte y generar un impacto negativo en tu salud física y emocional. Cuando aprendes a identificar a personas competentes en tu equipo, descubres que puedes apoyarte en ellas, y eso hace toda la diferencia”.
Como séptimo punto habló de la coherencia entre lo que se dice y hace. “Esto les dará credibilidad y respeto. La coherencia fortalece la confianza y el compromiso en todo el equipo”. Gestionar las emociones y mantener la serenidad es el octavo punto. “Esto casi se convierte en un aviso de protección civil o terapia: mantengan la calma, respiren profundo y gestionen su estrés. Dijo que, en el ámbito profesional, “a todos nos ha pasado arrepentirnos de haber reaccionado impulsivamente en situaciones difíciles, pues muchas veces el conflicto generado es más complicado que el problema original”.
Esto lo llevó al noveno punto: “no se lo tomen personal; gestionen con perspectiva”. Explicó que las decisiones difíciles, las críticas o los desacuerdos que surgen en la gestión universitaria rara vez son ataques personales. “Se trata de situaciones propias del cargo que desempeñan”, señaló. Por ello, recomendó aprender a separar lo personal de lo institucional, para mantener el equilibrio, la claridad mental y el bienestar emocional.
Finalmente, invitó a las y los nuevos directivos a disfrutar del ejercicio del liderazgo: “Elijan ser felices en su gestión. No siempre podrán controlar lo que ocurre en el entorno universitario, pero sí pueden decidir cómo reaccionar ante ello. Ser feliz liderando es una decisión personal, y tomarla conscientemente marcará una gran diferencia en ustedes y en quienes los rodean”.