Contrapeso

Cuento colimote de Navidad

 Arnoldo Delgadillo Grajeda  Opinión

Así como en la clásica historia de Charles Dickens “A Christmas Carol”, mi columna de esta semana contará un Cuento de Navidad, en su versión colimota. Se trata de una historia verdadera que llena de indignación y acontece en el corazón del estado, en el verde esperanza de su campo, con su gente.

En esta historia, Ebenezer Scrooge, el hombre avaro y egoísta transformado después de ser visitado por una serie de fantasmas en Nochebuena, es uno de los modernos terratenientes, grandes agricultores del Valle de Tecomán... pero lamentablemente no encuentra el cambio por la magia del espíritu navideño.

De hecho, este cuento es más bien acerca de uno de sus empleados, un campesino, que como en la época de los latifundios, pareciera que se encuentran atado a la tierra que trabaja, y es producto de las transacciones que se hacen con ella. Como si el tiempo no haya pasado y los derechos laborales no existieran.

Y es que, recientemente este jefe de familia, encargado de cuidar un rancho, se enteró qué pasó de trabajar con un patrón a trabajar con uno nuevo, pues las tierras donde está el rancho pasaron de uno a otro.

Esto sucedió sin que el primero diera por terminada su relación contractual con el trabajador y sin que hubiera sido liquidado, siquiera consultado del cambio en su trabajo. Así es la esclavitud moderna y la necesidad de trabajo, donde la seguridad social y la justicia laboral no existen.

La Navidad llega así para él: trabajando con un nuevo agricultor, que ha decidido mandarlo al campo sumándolo a sus labores de ranchero, por el mismo sueldo, mil pesos semanales. Y a la fecha, ya vencido el plazo legal, no le ha entregado el aguinaldo correspondiente.

Quejarse es quedar sin trabajo y en el hambre no impera la Ley. La moraleja no es un final feliz.

Este cuento de Navidad ejemplifica solo una pizca de las muchas realidades que coexisten en nuestro hermoso estado, y que muchas veces pasamos por alto.

Que decir de la Navidad de ausencias que pasarán muchas familias manchadas por el monstruo de la violencia, o las historias tristes de Nochebuena que nos podrían contar los miles de pobres que también son colimenses.


Punto y aparte


Este punto y aparte es para usted, estimado lector, deseando que tengan una Feliz Navidad rodeados de amor y llenos de paz, y que no olvidemos a los otros, a los prójimos, que también son Colima, que también son México. Ya lo dijo Silvio Rodríguez, en esta época del año y en todas las demás también: “seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas”.