Contrapeso

Matan a nuestros policías

 Arnoldo Delgadillo Grajeda  Opinión

La situación de inseguridad en el Estado de Colima es realmente preocupante, lo que – según el discurso oficial – era casi en su totalidad una cruenta guerra entre dos cárteles peleando por el control del puerto de Manzanillo, es decir, delincuentes contra delincuentes, ha dado un vuelco escalofriante.

Y es que la semana pasada fuimos testigos de una ‘cacería’ por parte de miembros del crimen organizado contra elementos de distintas dependencias encargadas de la seguridad pública, que dejó como lamentable resultado el asesinato de cuatro policías.

Es terrible que los hombres y mujeres que tienen sobre sus hombros el cuidado de nuestras ciudades y nuestras familias terminen muertos por enfrentarse a los delincuentes, pero además me parece alarmante el discurso de revictimización que han sufrido por parte del Gobierno del Estado, al menos en un primer momento.

Seguramente debe haber elementos que sean infiltrados de la mafia, cuyas voluntades hayan sido compradas por el dinero, pero es riesgoso hacer señalamientos sin que haya claras acciones de congruencia.

Es decir, si el gobernador señala que hay policías infiltrados y que su nivel de confiabilidad no es del 100%, debe de acompañar su dicho con el anuncio de despidos y la presentación de cifras y evidencia clara, que no genere más incertidumbre entre los colimenses.

En este contexto, sugiero las siguientes reflexiones:

1.-Los ataques eran cada vez más frontales contra las fuerzas de seguridad, se debieron extremar precauciones.

El 14 de noviembre, en un hecho sin precedentes, militares fueron agredidos por un comando armado en los límites de Colima y Jalisco, resultando un soldado lesionado. Además se sabe que algunos de los policías asesinados, habían recibido amenazas de muerte. ¿Se les brindaron las medidas de seguridad necesarias?

2.-Las deficientes condiciones laborales de los policías saltaron a la vista. ¿Por cuánto dinero estaríamos dispuestos a arriesgar nuestra vida por otros?

Una vez que los primeros atentados sucedieron, un grupo de policías acudió al Congreso del Estado a exigir mejores condiciones laborales; el Gobierno estatal se comprometió a tomar cartas en el asunto. Es indispensable que la oferta de la Ley sea mejor que la que pueda hacer el crimen organizado. Se debe reconocer y revalorar el gran trabajo de las fuerzas de seguridad.

3.-Hay narcomensajes firmados por “Colimenses unidos”. ¿Quiénes son ellos?

El cinco de diciembre aparecieron narcomensajes en varios puntos del Estado explicando el “derramamiento de sangre” contra policías, acusando de que son elementos contratados por el exprocurador Felipe Muñoz y que son delincuentes, por lo que piden al gobernador cesarlos de sus funciones. ¿Quiénes son los “Colimenses unidos”?, ¿se debe transparentar la contratación de elementos policiacos?

4.-Falta certidumbre desde la Procuraduría y cambiar el mensaje oficial en torno al combate a la delincuencia.

Solo peor que el “fiscal de hierro”, Felipe Muñoz, es que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no tenga una cabeza visible, que dé la cara a la ciudadanía, planteé y defienda la estrategia de seguridad. Urge dar certidumbre desde esta importante instancia, y que el mensaje oficial sea contundente y de tranquilidad para los ciudadanos, cada vez más intimidados por la delincuencia.

En Colima – que de acuerdo a The Guardian es “la capital de los asesinatos en México” – ya hay policías muertos, y podemos hablar ya ciudadanos que se han visto involucrados en atentados de manera fortuita.

¿Qué otro sector necesitamos que sea trastocado para emprender mejores políticas públicas en materia de seguridad?, ¿un niño?, ¿un estudiante de bachillerato?, ¿una adulta de la tercera edad?, ¿un periodista? Ojala que no suceda.


Punto y aparte


Al PRI no le funcionó su jugada de poner rostros sonrientes en algunas de las dirigencias de los Comités Directivos Municipales, pues no hubo la inyección de recursos económicos que esperaban para reforzar las estructuras, y los nuevos líderes se quedaron cortos en cuanto a estrategia y visión política.

En un intento por recuperar el rumbo, el partido ha enviado a delegados especiales a los municipios, para que hagan el trabajo verdaderamente importante, más allá de las fotos y peregrinaciones. Vale recordar que el PRI se jugará todo en 2018, en una elección en la que, por el contexto nacional, tienen todo para perder.