Toxoplasmosis parte uno: el parásito que 'sataniza' a los gatos

 Redacción   06-09-2016     Mascotas

La toxoplasmosis es una infección ocasionada por el parásito Toxoplasma gondii, que afecta a una de cada tres personas a nivel mundial. De desarrollar sintomatología grave, esta enfermedad puede afectar el sistema nervioso y comprometer la vida, sobre todo de los individuos con inmunodeficiencia y los neonatos.

En México, de los dos millones de niños nacidos al año, 40 mil nacen infectados por Toxoplasma gondii. Aunque 80% de los casos suele ser asintomático, si el cuadro clínico llega a desarrollarse, las afecciones al recién nacido pueden desencadenar meningitis, hidrocefalia y afecciones oculares.

También existe la posibilidad de que el parásito dañe tanto la placenta que el feto muera de inanición, detalla la doctora María Dolores Correa Beltrán, jefa del Laboratorio de Inmunología Experimental del Instituto Nacional de Pediatría (INP).

Durante la Reunión General 'Ciencia y Humanismo II', organizada por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), la experta en toxoplasmosis congénita y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), explicó que debido a una gran cantidad de factores los humanos estamos condenados a vivir con toxoplasmosis, pues además de su amplia distribución, el parásito tiene mecanismos de enquistamiento que le permiten mantenerse en el cuerpo y reactivar la enfermedad después de años de latencia.

Durante su conferencia, Dolores Correa habló sobre la epidemiología de esta enfermedad y las investigaciones que se realizan en el INP para explicar las causas inmunológicas que llevan a que algunos neonatos desarrollen consecuencias graves por la infección, mientras que otros se mantienen asintomáticos.


Un parásito universal


Comúnmente asociada a los gatos, la transmisión de toxoplasmosis no es consecuencia exclusiva del contacto con felinos, la enfermedad puede contagiarse por contacto con las heces o la ingesta de carne de cualquier animal de sangre caliente (homeotermo) que se encuentre infectado con el parásito.

Por ello esta enfermedad tiene una distribución mundial.

Además de estas vías de infección, existe la transmisión madre-hijo, que ocasiona una toxoplasmosis congénita. Este tipo de contagio no solo se da en los humanos, sino en todas las especies terrestres o marinas, domésticas o silvestres, que porten el parásito.

Los seres humanos pueden infectarse debido al contacto con heces de animal que contengan el parásito enquistado.

Pero la principal causa de infección se le atribuye a la ingesta de carne cruda o mal cocida y al consumo de agua infectada con quistes, según el artículo de Hernández Cortázar y colaboradores, “Toxoplasmosis en México: situación epidemiológica en humanos y animales”, publicado en la Revista del Instituto de Medicina Tropical São Paulo.

En el país existe una prevalencia del parásito en diferentes poblaciones humanas, encontrando datos mayores a 44 por ciento en mujeres con abortos.

Pero además, se tienen datos de la presencia de animales infectados en todo el país, desde perros y gatos domésticos, con prevalencias de más de 40 por ciento para los cánidos y 20 por ciento para los felinos, hasta ocelotes, ardillas, borregos y delfines, estos últimos con más de 80 por ciento de positivos a pruebas inmunológicas.

Dolores Correa opina que este problema no debe ser tomado a la ligera y recuerda el caso de una población de Surinam, en donde una epidemia de toxoplasmosis infectó al 100% de la población, matando a la mayoría de los niños y adultos mayores.