Paracaídas

Un Frente Ciudadano sin ciudadanos

 Rogelio Guedea  Opinión

El acertijo político nacional del Frente Ciudadano (que ahora es “Por México al Frente” y cuya variable definición preocupa) se ha resuelto con una decisión cupular, como se ha hecho siempre. El arreglo entre la élite política de los tres partidos (PAN, PRD y MC) fue que Ricardo Anaya iría a la presidencia (por tratarse del partido más fuerte) y Alejandra Barrales a la jefatura de la Ciudad de México, pareciendo indicar que MC se quedaría con Guadalajara, como hasta ahora. Arreglados los de arriba, procedieron a arreglar a los del siguiente nivel, quedando para los estados (como el nuestro) que la primera fórmula para el Senado sería para Movimiento Ciudadano, la segunda para el PAN, luego el primer distrito para la diputación federal para el PRD, y el segundo otra vez para el PAN, con lo cual surgieron prontamente los candidatos (todos políticos) para ocupar dichas posiciones, como Leoncio Morán (primera fórmula para el Senado), Gretel Culin ( segunda fórmula para el Senado), luego Martha Zepeda (primer distrito diputación federal), Riult Rivera (segundo distrito), etcétera.

Todo parece indicar, pues, que el Frente Ciudadano, una vez que se llegaron a los acuerdos cupulares, ha empezado a la vista de todos a desciudadanizarse, sin que esto ruborice a quienes estuvieron hablando de que los ciudadanos serían los protagonistas de esta gran coalición de partidos que estaría incluso por encima de lo electoral. Ahora vemos que no es así, sino un poco y mucho más de lo mismo. De otra forma: ¿por qué no se pensó en un ciudadano para la candidatura a la presidencia de la República?, ¿ o por qué no se pensó en otro ciudadano por lo menos para la jefatura del gobierno de la Ciudad de México?, o incluso ¿por qué no se ha pensado que las fórmulas para el Senado y las diputaciones federales sean para ciudadanos y no para los mismos políticos de siempre? ¿o por qué no se hacen combinadas, un ciudadano y un militante de uno de los tres partidos políticos?

Todo parece indicar, siguiendo esta lógica, que lo de la ciudadanización que puso por delante la coalición fue un artilugio orquestado por la cúpula de los tres partidos (sobre todo del más fuerte) para conseguir el objetivo personal presidencial y no para realmente oxigenar el sistema de partidos, oxigenación urgente en estos tiempos en el que las instituciones políticas atraviesan por una crisis severa de credibilidad.

Aunque todavía falta definir muchas más candidaturas, para el caso de Colima, por ejemplo, está claro que las candidaturas ciudadanas no serán más que migajas, pues dudo de que debido a esta reconfiguración de la participación electoral vayan a quererse otorgar candidaturas importante a cargos de elección popular a ciudadanos, y me refiero, por ejemplo, a las diputaciones, muchas de las cuales seguramente devendrán, obligadas por las circunstancias, en reelecciones, de tal modo que en la próxima contienda electoral tendremos lo mismo de siempre: coaliciones de partidos con los mismos candidatos de siempre sólo que ahora abanderando colores distintos, o lo que es lo mismo: la misma gata nada más que revolcada.

Lo único esperanzador es que los ciudadanos son inteligentes y seguramente esto que estoy diciendo ahora ya lo intuyeron desde antes de que cristalizara, ojalá que con esa misma determinación vayan a las urnas y pongan en su lugar a todos los que antes estuvieron seguros de haberse pasado de vivos.