Tarea Política

Tarde pero sin sueño

 José Luís Santana Ochoa  Opinión

Tuvieron que pasar dieciocho largos meses de desatinos para que José Ignacio el de los lentes reconociera públicamente el divorcio existente entre su decepcionante gobierno y el noble y aguantador pueblo de Colima.

Para superar su propia incomunicación, dizque considera “necesario tener un acercamiento civilizado, racional e institucional para que exista entendimiento entre ambas partes”.

Quienes a esta alturas todavía no lo conocen que le crean y le compren su repentino cambiazo, pero más que probadas está su carencia de sensibilidad y empatía sociales características de los tecnócratas itamitas como él que en mala hora para Colima se metió a la política para saciar sus ambiciones patrimonialistas.

José Ignacio agotó ya el pretexto de culpar de todos los males de Micaela y de su propia incompetencia a los nefastos ex gobernadores Jesús Silverio Cavazos y Mario Anguiano Moreno.

La grave inseguridad, la galopante corrupción, la impunidad y la nula capacidad de respuesta de su gobierno plagado de suizos, finlandeses, chilangos y jarochos, tienen a José Ignacio reprobado por los colimenses con un méndigo tres de calificación en la escala del cero al diez.

A pesar de las transas hechas en la concesión gratuita y con subsidio del Parque Regional Griselda Álvarez Ponce de León, la danza de los “moches, entres o retornos” sobre asignación de obra pública y compras de todo que lidera el secretario de Planeación y Finanzas, Carlos Noriega García, que ya tiene su guardadito para su campaña como candidato a presidente municipal de Colima; del negociazo hecho con la compra del predio “La Campana”, la concesión para operar en el Centro Histórico de Manzanillo una rueda de la fortuna (de su fortuna), el acuario porteño, la compra de medicamentos a punto de caducidad para embolsarse una buena lana en estas operaciones que atentan contra el dinero y la salud de los colimenses, etc., etc., y etc.,

José Ignacio, según la Encuesta Nacional 2017 del Gabinete de Comunicación Estratégica propiedad del peñanietista como él, Liébano Sáenz Ortiz, José Ignacio “es el mandatario estatal que tiene el menor nivel de percepción en cuanto a corrupción en todo el país”.

Como el nayarita Layín, el “disociado” es corrupto pero nomás poquito: 13. 8% versus los campeones de la competencia que son los gobernadores de Coahuila, 46.20 %; Chiapas, 33.80 %; Nayarit, 38.30 %; Durango, 42.90 %; y Yucatán 42.30 %, por ejemplo.

Consuela saber que, tarde pero sin sueño, José Ignacio ve “ con preocupación que está disociado y que es un tema en el que se tiene que trabajar pero que es un tema de carácter global, las redes sociales han influido mucho, se hace mucho análisis muy superficial, noticias que son falsas se convierten en verdades (ya está como Trump) y se hacen juicios sumarios sobre temas que no tienen análisis, que no tienen profundidad y esto afecta a las instituciones, tenemos, insisto, que generar una reconciliación entre sociedad y gobierno y trabajar juntos y en equipo”.

Pero, como siempre, vuelve a buscar justificaciones a su fracaso de garante de la felicidad y la seguridad de los colimenses al culpar del mismo a la globalidad y a las redes sociales donde sus troles han perdido la batalla.

Más que “la conversión de noticias falsas en verdades y los juicios sumarios sin análisis ni profundidad”, son la prensa de papel a su servicio, los periódicos digitales, la radio merolica y los columistasnachoperalta@gmail.com quienes han fracasado en su muy burda estrategia de venderle a la población objetivo melones por sandías, gatos por liebres, a un desconectado tecnócrata que desprecia el trabajo en equipo y las opiniones de los demás, por un político moderno hecho y derecho.

Desde luego que a pesar su proverbial repulsión al contacto con el pueblo, y su individualismo hasta la ignominia, habrá quienes le crean a José Ignacio que dispuesto está a “generar una reconciliación entre sociedad y gobierno y trabajar juntos y en equipo”, pero pasan por alto que los cambios de actitudes y comportamientos de una personalidad como la del egresado del ITAM y de Essex University no se dan ni consolidan de la noche a la mañana. Al tiempo.


El acabo


No es lo mismo ser percibido como el gobernador menos corrupto del país que el más honesto del mismo, tal como encabezó la nota principal de ayer lunes el periódico Ecos de la Costa.

Quien manda y gobierna en la Secretaría de Salud y Bienestar Social del Gobierno del Estado, José Julián Martínez Barrera, además de transa, ha resultado todo un implacable represor de la libertad de manifestación de los residentes e internos médicos de grado y pregrado que hace unos días protestaron por las carencias de medicamentos, material de curación, aire acondicionado y equipo, en los hospitales públicos que regentea la dependencia en los municipios de Colima, Manzanillo y Tecomán. En lugar de escuchar sus demandas, el mozo de estribos del israelita Efraín Hendy Zaga les está respondiendo con amenazas, persecución y hostigamiento de todo tipo, a ciencia y paciencia del gobernador disociado José Ignacio.