Parkinson: la enfermedad que pondrá a temblar a México

 Redacción   30-08-2017     Salud

Todo empezó con problemas para dormir, a veces insomnio, a veces exceso de sueño y fatiga constante, pero María Ruiz Colín no le dio importancia, “quizás era una mala noche o resultado de preocupaciones”. No había de qué alarmarse; no padecía ninguna enfermedad, tenía 52 años pero se veía más joven, no fumaba ni tomaba alcohol, comía de forma saludable y ocasionalmente salía a caminar.

Pasó alrededor de un año con problemas de sueño, después comenzó a sentir un ligero cosquilleo en la pierna derecha, tampoco le dio mucha importancia, podría ser un calambre. En ocasiones también presentaba molestias estomacales, pero Mari pensaba que la comida le había caído mal, “jamás imaginé que un dolor de estómago fuera una señal de una enfermedad neurodegenerativa”.

Con estos síntomas de manera esporádica, transcurrió otro año más, después estos malestares fueron más frecuentes y Mari decidió ir con un médico general, quien le recetó medicamento para atender estas manifestaciones, tal vez solo era estrés y debía relajarse un poco.

A pesar de que llevó el tratamiento para el estrés de manera impecable, las molestias persistían y, peor aún, cada vez eran más constantes, hasta que un día al estar preparando la comida, vio que tenía un ligero temblor en la mano derecha, “era muy raro, no estaba haciendo ningún esfuerzo”. Fue entonces cuando Mari supo que eso ya no estaba bien, pero nunca imaginó que sería la enfermedad de Parkinson.

Parkinson pondrá de “cabeza” a México

Según el estudio Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson inicial y avanzada en el tercer nivel de atención, realizado en 2010 por la Secretaría de Salud, en el mundo hay alrededor de 4.6 millones de personas mayores de 50 años con este padecimiento y se prevé que para 2030 esta cifra se duplique debido al aumento de la esperanza de vida.

En México, el panorama no es alentador, ya que se ha estimado una prevalencia de entre 40 a 50 casos por cada 100 mil habitantes por año y se prevé que la cifra se duplique e incluso se llegue a triplicar en las próximas décadas, cuando un gran porcentaje del bono poblacional se encuentre en el rango de la tercera edad, según el estudio ya citado.

Con el incremento de personas con Parkinson, en los próximos años México podría presentar una crisis en el sistema de salud, debido a que es una enfermedad costosa y difícil de detectar en sus primeras etapas. A 200 años de que se describió por primera vez, los científicos aún no encuentran la causa, y mucho menos la cura.

Además, como es una enfermedad altamente discapacitante, sobre todo en las últimas etapas, y cada vez se registra en edades más tempranas, cuando las personas todavía están en edad económicamente activa, también podría impactar en el sistema económico, ya que de todo el costo de la enfermedad, la pérdida de la productividad representa 49.4 por ciento, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Difícil de detectar en etapas tempranas

Los síntomas no motores que presentó Mari pueden presentarse hasta 10 años antes de que aparezca el temblor, así lo reporta el artículo “Diagnóstico premotor de la enfermedad de Parkinson”, publicado en la Gaceta Médica de México.

Cuando Mari presentó el temblor, fue con un médico general, quien, sin dudarlo, le dijo que por los síntomas era Parkinson, lo cual fue un caso excepcional, ya que una vez que los pacientes presentan los síntomas motores tardan entre 2.4 y 2.6 años en ser diagnosticados con este padecimiento, según información del artículo “Caracterización de la enfermedad de Parkinson en México: estudio ReMePARK”, publicado en la Gaceta Médica de México.

“Me dijo que por los síntomas era Parkinson y me mandó una pastilla de levodopa, la cual me funcionó muy bien durante un año. Me sentía muy bien; sin embargo, después esta dosis no fue suficiente y ahí fue cuando todo se complicó”.

Mari comenzó a tener cada vez más “achaques”, rigidez en piernas y brazos y bradicinesia (lentitud en el movimiento), que le dificultaban hacer sus actividades cotidianas en el hogar.

Fue entonces cuando decidió ir con un especialista, pero como no contaba con servicio de seguridad social ni con seguro de gastos médicos mayores, acudió al Hospital General Dr. Manuel Gea González.

Ahí, el médico lo primero que hizo fue regañar a Mari por no acudir con un especialista desde el principio, “me dijo ‘señora, a poco si usted va a tener un hijo se va a atender con un dentista, no, ¿verdad? Entonces ¿por qué no acudió con un neurólogo?’. Sabía que tenía razón, pero yo no tenía los recursos ni sabía todo lo que implicaría esta enfermedad”, narró.

Tratamiento integral

En esta enfermedad, como en otras crónicas y neurodegenerativas, algo que es fundamental es el tratamiento que se suministre desde el primer instante en que se diagnostica.

“Esto hace la diferencia entre qué tanto se controla el padecimiento y se mantiene la calidad de vida del paciente”, indicó la doctora Mayela Rodríguez Violante, titular de la Clínica de Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) “Manuel Velasco Suárez”.

En la actualidad, el tratamiento es, principalmente, farmacológico. En etapas más avanzadas se aplican terapias de electroestimulación profunda y, más recientemente, una bomba subcutánea de apomorfina, la cual es muy fuerte y rápida.

No obstante, para tener mejores resultados es necesaria una terapia integral. “Nosotros insistimos mucho en medidas que los pacientes pueden hacer como el ejercicio, ya que los estudios nos indican que los ejercicios que requieren coordinación como bailar, hacer yoga o natación, ayudan a mantener la plasticidad neuronal, además de contribuir a tener una mejor respuesta a los tratamientos y a mejorar el estado de ánimo”.

Horacio, quien actualmente tiene 83 años de edad y ocho años con la enfermedad, reconoció que al principio solo llevaba la terapia farmacológica, pero con el paso del tiempo empeoró y su neurólogo le recomendó hacer ejercicio.

Así que desde hace al menos cuatro años, además de su medicamento, va a clases de tai chi, yoga y baile, también mejoró su alimentación con asesoría de un nutriólogo y con esto se ha sentido mucho mejor.

“De hecho, hay pruebas de que si el paciente recibe un tratamiento integral que incluye educación nutricional, actividades física y lúdicas, rehabilitación, terapias psicológicas y de tanatología, puede mejorar hasta 40 por ciento más que aquellos que solo llevan tratamiento médico”, indicó Héctor Ramón Martínez Rodríguez, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Hospital Zambrano Hellion de TecSalud.