Paracaídas

Socavón educativo en Colima

 Rogelio Guedea  Opinión
Uno de los ejes rectores de la gestión del gobernador José Ignacio Peralta Sánchez en Colima ha sido la educación. Se ha mostrado un convencido -y así lo ha declarado en los foros en los que participa-  de que ésta es la única vía que puede terminar con la ola imparable de violencia que azota nuestra pequeña entidad, colocándola en primerísimo lugar a nivel nacional, y devolverle así a la sociedad tanto su tranquilidad como su bienestar.
Ha dicho también que, para conseguirlo, fue necesario lograr la estabilidad financiera que le venía causando estragos en el primer año de su gestión, pero que una vez conseguida el progreso y desarrollo de Colima se impondría imparable.
Para que este mensaje de salud en las finanzas y educación como eje rector llegara a toda la ciudadanía sin ninguna interferencia fue que su gobierno se aseguró de cooptar a prácticamente la mayoría de los medios de comunicación tanto impresos como digitales, columnistas incluidos. Algunos de los dueños de estos medios de comunicación, dicho sea de paso, son sus familiares, y cifras oficiales hay de que les ha entregado cantidades millonarias para favorecerlos. 
Son estos comunicadores los responsables de anunciar sistemáticamente las buenas nuevas del Ejecutivo estatal, e incluso de jamás desvelar lo que todos los colimenses saben: que el gobierno de Peralta Sánchez está sumido en la corrupción, que su liderazgo al interior de su gabinete naufraga, que el gobernador está prácticamente ausente (pues se la pasa viajando), que no le interesa la gobernanza real de la entidad y que, por si esto fuera poco, no cumple nunca su palabra. 
Sin embargo, pese a los esfuerzos por posicionar en el imaginario colectivo que las finanzas están bien y que la educación es de la mayor prioridad del gobierno de Peralta Sánchez, hace unos días se le comunicó sin previo aviso a miles de maestros de todas las áreas de la educación básica que ya no tendrían trabajo para el próximo ciclo escolar. Aunado a esto, el gobernador del Estado aprobó el cierre masivo de grupos y la continuación de un sistema de contratos que atenta contra la dignidad de los trabajadores de la educación, pues estos no contemplan ninguna prerrogativa sobre servicios a la salud, prestaciones, vacaciones, etcétera, siendo que los maestros cumplen una función central para el progreso de nuestra localidad y la educación, como se dijo anteriormente, es el eje rector del gobierno nachoperaltista.
La razón de este despido masivo se justificó bajó el rubro de “causas presupuestales” y si no es por una filtración de la circular que indicaba la insensible medida los maestros afectados se habrían dado cuenta tan sólo con unos minutos de anticipación.
Maestros agraviados, padres de familia y prácticamente todos los líderes de las fuerzas políticas en el estado (del PAN, del PRD, del PES) se han manifestado en contra de esta decisión que no deja de seguir, al día de hoy, bajo un halo de sospechosismo, pues ni el gobernador del Estado ni el secretario del área han ofrecido razones de peso sobre esta resolución, y ya en los corrillos políticos, sociales y mediáticos se habla de corrupción, de periodo preelectoral e, incluso, de intereses políticos particulares.
Lo cierto es que se espera que el mandatario estatal colimense -a quien parece no importarle tampoco la trascendencia de este golpe contra el magisterio, los alumnos y la sociedad en general- sea contundente en su determinación, muestre su capacidad de gestión y de concertación y resuelva de inmediato una problemática que, bien vista, no hará sino recrudecer la violencia y el desánimo social.